Hola, amigos lectores. Les contaré cómo volví loco a mi pareja. Empiezo contándoles cómo soy: soy gordita, alta, de cabello ondulado, ojos marrones, senos grandes y, pues, me gusta vestir sexy.
Resulta que me invitan a la cena navideña de mi trabajo y acepté ir, no tuve problema. Pero resulta que quería ir con ropa nueva. Fui y compré un jean, una blusa y el conjunto que volvería más loco a mi esposo: un conjunto de hilo y sostén morado con negro.
Yo llegué y él estaba ocupado con lo de su trabajo. Me metí a bañar y me vestí. Al vestirme me veía súper sexy: la blusa me quedaba demasiado linda y el jean ni se diga. Al verme se iba volviendo loco. Claro, también hay que ver que llegué y le pregunté cómo me veía. Él me dice: «Te ves linda». Me agaché y se me ve el hilo por detrás; eso lo volvió loco. Me dice: «¿Te puedo acompañar?» y le dije: «Vístete y vamos». Sí, él se vistió y, mientras esperábamos el taxi, no dejaba de besarme y tocarme. Yo gozaba y le decía: «Aguanta, papi». Sí, bueno, en el taxi iba metiendo mano, jajaja.
Llegamos a la cena y nos sentamos. Él no dejaba de mirarme y yo gozaba verlo así. Estuvimos un rato sentados, empezamos a bailar y yo me lo cogí bailando, jajaja. Al rato nos sentamos y nos fuimos, según íbamos a la casa, cuando él me dice que vayamos a un hotel. Le dije: «Ok, vamos». Pues él pagó rapidito, entramos a la habitación y no aguantaba.
Llegué, le solté la correa y me puse a chupárselo. Él estaba como loco; me acariciaba el cabello y, en eso, me levanté y le digo: «Suéltame las sandalias». Cuando él está en eso, yo me solté la blusa y quedé con mis senos al aire, con el sostén medio tapándolos, jeje. Me bajé el pantalón y le modelé el conjunto. Él estaba loco. Me quitó el hilo y me hizo sexo oral. Yo gemía hasta el punto de que estuve a punto de tener un orgasmo. No aguanté y le dije: «Métetelo, papi». Sí, él se subió un rato y luego me le subí a él. Yo empecé a cabalgarle y le decía: «Qué rico, sabroso, papi». Y en eso me pongo en 4 y él empieza a metérmelo; yo me meneaba como loca y gemía. En eso se vino con todo y yo grité, decía: «No pares, dale, papi, dale». Y uf, caímos en la cama tirados.
En lo que me estaba quedando dormida, siento que me están mamando las tetas y era él. Le decía: «Chupe, papi, chupe, qué rico». En lo que sentí, él buscaba abrirme las piernas y así fue. Abrí mis piernitas y él lo metió. Le dije: «Por eso eres mi papi, por tu pene tan rico». Él empezó con el mete y saca y yo gemía. Tuve dos orgasmos más hasta que él acabó, jeje.
Espero que les guste.
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