Un fin de semana mi esposo viaja a buscar unas cosas a la ciudad donde yo estaba trabajando en ese tiempo. Yo ese día me levanté temprano, me metí a bañar, me rasuré a lauryta, por si pasaba algo jajaja. Llegué, me puse un conjunto de hilo y sostén azul cielo, un mono azul y una blusa de tiritas, nada muy sexy, pero igual me quedaba linda debido a mis grandes senos y la ayuda del sostén me quedaba linda la blusa. A eso de las 9 de la mañana me llega un mensaje de mi esposo diciendo que viene en camino. Yo me pongo feliz, lauryta, o sea, mi cuca estaba con ganas de ser comida como solo él sabía.

Al rato llegó mi daddy y él no andaba solo, andaba con unas personas en un camión ya que se tenían que llevar varias cosas, y pues al vernos nos devoramos a besos. Él clavó sus ojos en mis grandes tetas y le digo: «¿Andas apurado?». Él dijo: «Un poco», pero uno de los que andaba con él dice: «Damos unas vueltas y nos vemos en un par de horas».

Mi papi al escuchar eso dice: «Ok, los espero aquí». Mi dady le da su número y quedan en avisarle cuando vengan a buscarlo. Donde estaba viviendo era un tipo de local y arriba estaban las habitaciones.

En lo que quedamos solos él me pregunta:

Dady: ¿Estás sola?

Yo: Sí, mi compañera salió y llega tarde, además si llega no hay problema.

Dady: ¿Puedo subir, amor?

Yo: Claro, daddy, ven.

Y pues subimos. Al cerrar la puerta él me salta a besarme y tocarme toda. Yo le decía: «Espera, daddy, déjame cerrar bien».

Cerré con llaves y subimos. Él en las escaleras no dejaba de besarme y yo le decía: «Aguanta, estás runcho, es». Él me contesta: «Sí». Me río y le digo: «Eso me gusta».

Al llegar a la habitación pasamos y nos encendemos a besos. Él me tocaba toda, me buscaba a subir la blusa y yo le decía: «Lleva, dady, aguanta».

Se veía su desespero y en eso bajo y le hago sexo oral como a él le gustaba. Yo me inspiraba con su pene, él solo me pedía que no parara, que siguiera.

Al tenérselo bien parado y duro me levantó y me subió la blusa quedando con mis pechos al aire. Él me miraba con esa cara de excitación y me ayuda a bajar el mono. Al quedar en puro hilo él me lo quita y se mete de cabeza entre mis piernas. Yo gemía como loca, le decía: «No pares, por favor». Así siguió un rato hasta que no aguanté y le digo: «Mételo, dady». Así fue, lo metió y empieza el mete y saca. Yo gemía de placer, gritaba y él gozaba. Me decía: «Extrañaba tus cosita». Yo le decía: «Sí, dady, qué rico, te amo mi dady». Y en lo que nos damos cuenta teníamos rato en eso, así que me subo y me meneo rico. Él acabó profundo dejándome a lauryta full de su semen.

Quedamos tendidos en la cama un rato en lo que le llega el mensaje que lo venían a buscar.

Espero que les guste.
Besos