Con la casa vacía, Carla y Fernando consumen su deseo mutuo en una escena cruda y cargada de sumisión. Posteriormente, Samuel y Silvia cruzan el último umbral, uniendo a padre e hija. El capítulo explora en detalle estas dos relaciones incestuosas centrales, consolidando la nueva dinámica familiar
Esmeralda orquesta y consuma el acto con su sobrino Fernando, seguido por la unión de Fernando y su prima Silvia.
En este capítulo se muestra como cambia su vida Lucia de un momento a otro,dónde decidirá su futuro,seguirá disfrutando y gozando o que le deparara ahora el destino.
Bajo las velas, cada miembro revela sus fantasías más prohibidas, exponiendo deseos incestuosos latentes entre todos.
La familia crece debido a la mudanza de la cuñada y su hijo. Esmeralda propone un juego de confesiones sexuales, sembrando la semilla de la transgresión.
En este capítulo avanza la vida de Jessica en la mansión donde se va acoplando a las costumbres de su nuevo trabajo y de su existencia dónde descubre un por qué mediante aventuras y placer...
En este capítulo José se rompe por todo lo que está viviendo y se siente usado y utilizado,Pero unos ojos azules siempre están pendientes de el,además prosigue la historia entre el conflicto y la venganza
Al día siguiente, Sebastián somete a cada uno a una tarea humillante y las graba. Luego les muestra el material y les da un ultimátum: someterse a su pacto perverso o ser expuestos. Todos aceptan, sellando su destino como sus sujetos en una nueva y retorcida dinámica.
Sebastián orquesta una orgía de los cuatro en el salón. Las parejas se intercambian en un frenesí de sexo crudo, impulsado por la rabia, los celos y la venganza. Es la disolución final de todos los límites familiares.
Sebastián inicia a Camila en el BDSM en la bodega. Paralelamente, seduce a Valentina en la biblioteca, fracturando su lealtad a Diego. Mientras, Diego y Valentina reafirman su relación con sexo posesivo y lleno de culpa.