Muchachos, ustedes no se imaginan lo que se siente, cuando ves a tu hembra facilitándole las cosas al macho que la va a poseer.

Ver a Ángela aplicándose el viscoso líquido lubricante, mientras me mira con esos ojos llenos de lujuria, superaron por mucho las expectativas sobre el sexo y la pareja que tenía a mis 15, 16 o 18 años.

Cuando ya estuvo lista, con voz ronca por el deseo, me pide que me acomode detrás suyo:

A- "Sé muy delicado mi amor..."

Al darme la espalda y notar mis miradas de deseo, quiso taparlo, pero le dije que no podía, que era la prueba que tenía que pasar. De nuevo obedeció. No conocía a mi madrastra. Pensé que en cuanto hubiera tenido que desnudarse, habría roto el compromiso, pero no sólo no era así, si no que estaba obedeciendo en todo lo que le decía.

Yo- "Voy a sacarte una foto"

A- "Qué dices¡¡¡ Estás loco?

Tápate la cara, nadie sabrá que eres tú. Nadie va a pensar que he hecho una foto a mi madrastra.

(Telegram @KevinOrd2002)

Deliciosa la sensación de saber que estaba muy excitada. El alcohol no sería suficiente, ya que no estaba completamente borracha, sino tan sólo un poco bebida. El caso, es que una vez más me sorprendió. Se cubrió la cara y dejó que fotografiase su hermoso trasero.

Después de la foto le pedí que se quedara así. Agarré sus muslos y los separé ligeramente, quedando con las rodillas semiabiertas encima en nuestra cama. Seguía completamente alucinado que mi madrastra, hoy esposa siguiese aceptando todo lo que le iba proponiendo.

Yo– "Perdóname si pierdo el control..."- Advertí al ver sus ojos con lágrimas, por la excitación y por el miedo.

No contestó, tan sólo apoyó sus codos sobre el respaldo de la cama, como claro signo de aprobación y de resignación. Al pasar mis dedos sobre su vagina noté que estaba completamente empapada, y no necesariamente por el lubricante. En ese momento supe que podría consumar totalmente lo que habíamos empezado como un juego.

Agarré a Ángela por encima de las rodillas y llevé mi lengua a su bello culo y a su sexo. Notaba su excitación que mojaba mi lengua, desplazándose totalmente engrasada. Ella, con vergüenza, se agarraba la cara con su mano.

Empecé a tocar por todos los lados, las piernas, rodillas, muslos, hasta llegar a sus pechos. Los pellizqué y ella gimió, al chupar sus pezones, largos y gorditos, ella me atrajo hacia sí, haciéndome entender que estaba tan excitada como mostraba su sexo.

Retozaba como una auténtica ninfómana. Llevó la mano a su raja y comenzó a masturbarse mientras sus gritos, cada vez más fuertes, debían oírse en la casa. Realmente no me importó que mi papá nos oyera.

Mientras ella rozaba su clítoris con su mano yo introduje un par de dedos en la vagina. Comencé a meterlos y sacarlos con rabia, mientras gritaba como poseída. No le miraba la cara y olvidaba que era la mujer que me había cuidado cuando yo era un niño, tan sólo notaba y sentía que tenía enfrente de mi a una hembra en celo. Completamente dispuesta a darme su tesoro posterior.

Mi calentón era enorme. Tan sólo pensaba en penetrarla, en hacerla mía. Fue cuando ella lo dijo.

A- "Cariño, hazme tuya. Fóllame como a una perra!!"

Estaba deseando oírlo. Si no hubiera sido ella quien estaba allí, llevaría follándola ya un rato. Ahora era mi turno. Ella se mantenía a cuatro patas, estilo perro. Saqué mi polla y la rocé por todas sus zonas erógenas. La oía gemir y respirar agitadamente.

Ángela me miraba mientras de una embestida llevé mi pene hasta dentro de su vagina.

A- "Así mi amor, así. Métesela así a tu madrastra. Vuélveme loca!!"

Sin duda lo estaba haciendo, estaba desatada. Hacía lo que me pedía. La llevaba a su ritmo. Me pedía más fuerte, más dentro mientras mi excitación iba aumentando a la vez que la suya.

Me decía todo gritando. En todos los años, jamás la oí gritar con mi papá de esa manera, aunque en muchos momentos sabía que estaban manteniendo relaciones, pero se comportaba como la dama que era, ahora parecía una jovencita totalmente salida, una perra en celo, con aullidos de loba enardecida por el concierto de sexo.

La cabeza de mi madrastra cayó sobre el respaldo de la cama. Se tapaba la cara, tal vez avergonzada de sus gritos, que a ella misma sorprendían. Por mi parte seguía tan empalmado que no podía dejar de meter y sacarla, lo que provocaba que se retorciese sin ningún tipo de pudor.

De un golpe me apartó y se giró para colocarse mirando hacia arriba, estilo misionero. Abrió sus piernas y pude ver con todo su esplendor su coño totalmente depilado y abierto para mi.

Empezó a masturbarse, exponiéndose con sus piernas abiertas para mi. Miraba sus enormes tetas, que a pesar de sus años seguían manteniéndose firmes, aunque probablemente más grandes.

No pude evitar de nuevo que mi boca fuese buscando su sexo. Ella me ayudaba tocándose y abriéndolo para mi. Sus piernas estaban totalmente abiertas, apoyadas en la colcha...

A- "Mete tu dedo por detrás". – Pidió.

Tenía levantada ahora las piernas. Mientras ella se tocaba el clítoris yo metí mi dedo índice dentro de su casi virginal culo. No aguanté demasiado sin volver a llevar mi lengua hacia su abertura, y tampoco demasiado en volver a ponerme en guardia y penetrarla otra vez, pero sin sacar el dedo, ella gemía y se retorcía, lo estaba disfrutando y no se esforzaba por negarlo..

Al sentir mi pene dentro de ella comenzó a gritar de nuevo. Ahora me parecía demasiado sexy. Sus grandes pechos se mostraban desafiantes, con sus pezones como flechas. Su cuerpo se mantenía erguido y tenso y sus piernas totalmente abiertas para facilitar mi trabajo.

Me gustaba tocar sus tetas y agarrar su cintura, mientras sus pechos cada vez parecían mayores. Por eso no pude evitarlo y de nuevo mi boca se dirigieron a ellos. Los succioné, algo que originó de inmediato una reacción en mi madrastra, que dio un grito roto, muestra de su excitación y placer.

A- "No sabes cuanta falta me hacía esto¡¡¡"

No quise contestar. No quería pensar demasiado, y sobre todo sólo quería seguir follando a la mujer tan estupenda que tenía delante.

Por su parte, creo que estaba más excitada que yo. Agarró con fuerza mi cara y metió su lengua dentro de mi boca. Me pidió que no parase, que la hiciera llegar a la locura, y a mi no hacía falta que me animasen demasiado.

Seguía penetrándola. A veces me parecía una mujer enamorada, por como sonreía, me acariciaba o me miraba, y otra una hembra en celo que se volvía loca ante mis embestidas.

A- "Sigue, sigue, no te pares..."– Decía acercando su boca a la mía.

Yo- "Me vuelves loco, estás buenísima y eres una mujer impresionante".

Me empujó y sacó su pierna derecha para ponerla por encima de mi hombro. Quería que siguiera y separaba aún más sus piernas para que su vagina quedara completamente abierta. Sus manos se aferraban a mi cara y me besaba con absoluta pasión.

La posición que había adoptado me permitía ver como la penetraba, y a ella también como era follada por su hijastro-esposo. De repente oí como sus gritos se intensificaron y su boca no se cerraba. Sabía que estaba a punto de tener un orgasmo. Yo también estaba muy caliente, pero aún me quedaban un par de minutos de placer intenso antes de llenarla de semen.

Se vino estrepitosamente, se descontroló y sus gritos ya no los pude tapar con mis besos, estaba absolutamente fuera de sí, temblaba, lloraba, gemía, se revolcaba, rasguñaba mi espalda y mis nalgas, buscando que se la hundiera hasta el fondo...

Dejé que recobrara la calma, pasaron largos minutos antes de lograrlo, sequé sus lágrimas con mis besos, había gozado como pocas veces, también por el consumo de licor, lo que hizo que se desinhibiera completamente.

A- "Ahora dame por detrás" me dijo a manera de súplica y de orden.

Se volvió a aplicar algo del frasco de lubricante, pero no era necesario, estaba empapada y usó de sus jugos para completar la labor.

Tomó un poco y lo estregó en el glande de mi enrojecido pene, la sensación era maravillosa, lo que hizo que me pusiera más duro aún de lo que estaba. Le introduje un dedo para comprobar que estuviera lo suficientemente dilatada, comprobé que sí lo estaba y le arrimé la cabeza de mi taladro. Primero la punta, ella se movió un poco, quizás por los nervios, luego se quedó quieta y empezó a empujar sus caderas hacia atrás, buscando ser clavada pronto. El líquido y sus jugos facilitaron la penetración, y al segundo envión, se le fue bien hondo, sin oponer resistencia alguna, su ano se expandió para acoger al fierro firme. A- "¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH...!"

El grito se debió haber escuchado en todo el condominio, me puso la piel chinita y sirvió como la espuela al caballo, la tomé con fuerza, con ardentía y a la vez con la mayor excitación que pude haber sentido jamás!

A- "¡Así mi amor, así, así, no pares, no pares, sigue, cógeme como a una puta, soy tu perra, dame más, más, más...!"

Yo no quería parar, pero mis testículos se encogieron, sentí las primeras pulsaciones y la llené completamente de mi leche, quise retrasar el proceso, pero la vista, la voz, los gemidos, ver sus manitas blancas agarradas a las frazadas, como si de una tabla de salvación se tratara, me provocaron una eyaculación inédita en mí, fue sorprendente la cantidad de crema que expulsé en su apretado agujero del culo, a la vez que ella experimentó un orgasmo simultáneo, sazonado con un gemido muy fuerte.

Noté como se relajó y empezó a mirarme con cara seria. Yo aún estaba excitado y no quería pensar en nada más, pero viéndola sabía que estaba completamente feliz de lo que había pasado.

A- "¿Por qué nunca me habías pedido el culo?" No supe qué responderle, tal vez el respeto o no quería forzarla.

Aún así, se dió vuelta nuevamente, mantenía sus piernas abiertas y seguía agarrando sus pechos. No sabía si quería que dijera algo, estaba muy caliente y lo último que quería en ese momento era que me dijese que parase, pero no lo hizo.

A- "Vuelve a clavarme por la vagina, pero no te corras dentro. Aún puedo quedarme embarazada...."

Yo- "Tranquila mamá!". – Dije, arrepintiéndome justo en el momento que hablé, por haberla llamado así.

A- "Acaba nuevamente, por favor, por favor¡¡¡" – Respondió mientras giraba la cabeza.

La saqué justo un par de embestidas antes de que mi semen llegase a su útero. Me ayudé de mi mano y me vacié encima de su estómago. Miré a Ángela. Estaba seria y algo adolorida. Yo también me sentía mal. Sería mejor que saliese a dar una vuelta y no volver hasta por la mañana, pero a dónde iba a ir a esas horas?

Ella se puso por encima su ropa interior. Había sido una locura lo que había pasado, pero en el fondo de mi interior, no me arrepentía de nada. Era algo que me había gustado, y a mi madrastra también, aunque ahora se sintiera apesadumbrada.

--------------------------------------------------------------------------------------------------Sin embargo, acordamos que lo íbamos a repetir en un lugar distinto a nuestra casa, para ese fin, nos citamos varias veces para ir a un motel, en donde podíamos darle rienda suelta a nuestros deseos. No pasaba día de sexo en el que no me diera su estrecha cavidad anal y lo empezamos a disfrutar muchísimo sin remordimientos.

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Han pasado varias semanas desde que le estrené de nuevo su delicioso agujero anal, de repente, llega a mi oficina de imprevisto, sé lo que quiere, y ante ese monumento de hembra no me iba a resistir, la he notado mucho más radiante, los ojos le brillan mucho, las mejillas tienen un rubor que llama mucho la atención, se ve feliz y deslumbrante, es una tentación verla.

A- "Quiero que me hagas el amor de la manera más salvaje que puedas, quiero decirte algo que te va a encantar"- Me dice en tono secreto- "Te voy a volver loco con estas ganas que te traigo" Fue su deliciosa sentencia.

Sobra decir que hicimos el amor como dos poseídos, en todas las posiciones, formas y estilos! Al terminar esas dos horas, me dijo con innegable felicidad:

A- "Estoy embarazada, estoy esperando un hijo tuyo, un hijo de los dos, ¿no te parece maravilloso?"

No esperaba tal noticia, pero viendo la felicidad en su rostro, me contagié y lo celebramos de la manera que ya sabemos, con mucho sexo, mucha pasión, mucha entrega en cuerpo, mente, espíritu y alma. Aproveché para chupar hasta el cansancio, sus grandes y largos pezones, un placer que me será vedado cuando ella empiece a amamantar a nuestras bebés.

El resultado de los primeros controles certificó que Ángela espera gemelas, dos maravillosas niñas viene en camino, y la felicidad no cabe en nuestros corazones. Redimí a un ángel y sí que valió la pena!

FIN!

(Telegram @KevinOrd2002)