Culiandome a mi hijastro IV: doble penetración con su padre
Me incliné un poco más y le di un lametazo al glande de mi marido saboreando el precum salado que ya deslizaba por su cabeza, pero no soltaba ni dejaba de mirar la verga de Raúl que ya merecía ser honrada. Mi marido y yo nos miramos y él comprendió sin decirnos una palabra cuál era mi deseo