Mi virginidad, lo más preciado que tenía, aquello que había cuidado por tanto tiempo, se convertía en un volcán a punto de hacer erupción, la morbosidad que sentía a mis 18 años por saberme desvirgada, me asechaba cada día. Un fuerte deseo que me llevo a ser desvirgada por un albañil
Cuando arde el cuerpo de una mujer curiosa que quiere experimentar y disfrutar y la mente le hace tener fantasías.
Siempre supe que mi pija era muy pequeña ya que parada no mide más que 4 cm. Pero cada vez que me hacia la paja me salía muchísima leche y pensé que eso seria suficiente. Bueno comenzamos a coger como desesperados y mi pijita apenas entraba en su concha ya que por el tamaño no llegaba a desflorarla. Pero como nos amamos ella se conformaba y hacia lo mejor posible para pasarla bien.
María Emilia, una amiga que ha contado su inicio y aventuras sexuales, hoy la sabran varios.