Permítanme presentarme, soy de Venezuela. Digamos que soy alegre, caliente y una mujer trabajadora. Físicamente soy gordita, alta, ojos marrones, cabello negro ondulado, senos grandes y un trasero muy lindo. Me encanta vestirme sexy.
Un día me llama mi pareja y luego de un sexo descomunal de esos que te dejan sin aliento me pide que me vaya a vivir con él, me dice que desea que formalicemos. Acepto. Para ese tiempo todavía vivía en casa del papá de mis hijos y claro él dormía en la habitación de los niños. De vez en cuando él llegaba y me adulaba por un poco de sexo el cual le cobraba y se lo daba de mala gana.
Sigo con mi relato. Resulta que llego a la casa y él ya se había ido. Voy a donde la vecina que me cuida a los niños y le digo: amiga, hasta hoy me caló a ese hombre, me voy. Ella me dice: por fin, amiga. Llego y llamo al papá de mis hijos. Le digo: mira, necesito que hablemos, pero eso sí, ya mismo. Él me dice que llegaba en unas horas y pues me metí a bañar, me cambié, me coloqué un vestido corto verde manzana sin sostén y un hilito.
Al él llegar le digo a los niños: vayan a donde María que yo los mando a buscar. Él me mira y me dice: qué pasó, Laury. Le digo: esto se acabó, me cansé, me voy, me llevo a la niña, tú quédate con el niño.
Me dice el papá de mis hijos: no me dejes.
Yo: jaja, cómo que no, hace tiempo te dejé, o qué crees tú que el sexo de mala gana que teníamos era porque me pagabas. Ya por ti no siento nada.
Él me reclama, dijo: claro, eso es que quieres andar de puta.
Le dije: sí, bastante puta sí soy, y cómo te fui infiel. No seas ridículo, chico, jódete, me voy, entiende. Tengo un verdadero hombre, alguien que sí me supo valorar, no como tú.
Él se me arrodilló y se me pegó a las piernas: no me dejes, Laury, me decía. Yo me reía. Me decía que se iba a portar bien, que me iba a dar todo.
Yo le dije: no me importa.
Él llega y me dice: toma, Laury, y me dio una paca de dinero. Dame ese cuerpo por última vez.
Lo miré y le dije: usted sí es bien cabrón. Ok, vamos. Nos metimos a la habitación. Llegué, lo tiré a la cama, le dije: desvístete. Me quité el vestido quedando en solo hilo, me lo bajé y le dije: chúpame las tetas. Él se inspiraba, yo le decía: qué cabrón eres. Él me decía: Laury, no me dejes, y le dije: ya esto se acabó, disfruta más bien. Me acosté y le dije: mámame la cuca. Él se metió de cabeza entre mis piernas, yo solo decía: sigue, cabrón, mámamela. Le dije: no sabes cómo gozaba en esta cama con mi macho. En eso él se me sube y me lo empieza a meter. Me decía: puta. Le decía: sí, bien puta sí soy. ¿Tú crees cómo he obtenido todo? Yo le dije: mira cómo te baila tu pene en mi cuca, lo tienes demasiado fino. En eso él acaba, yo lo empujo, me metí a bañar y ese día me mudé.
Espero que les guste. Besos.
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