Con mis 2 amigos en casa
Era una tarde calurosa de verano en la ciudad, de esas en las que el sol se filtra por las cortinas entreabiertas y el aire se siente pesado. Yo tenía 18 años recién cumplidos y acababa de unirme al equipo de básquet como el más joven. Ellos dos, Jamal y Tyrone, eran las estrellas indiscutibles.