El enganche de la elite
Después de aquel loco fin de semana, volvimos a Alicante. La relación con José era una tensión palpable. No hablamos de lo sucedido, pero estaba claro que a mí me había cambiado; el sexo duro, la cocaína, la traición... eso era lo real. José, por su parte, seguía en su rutina de vendedor, ignorando