Cómo era de esperarse no paraba de escribir " que rico mami " "estás muy buena". A mí me resultaba muy excitante andar caminando por ahí haciendo mis labores y saber que no me quitaba la mirada de encima como comiendome .
Lanzábamos frases sugerentes todo el tiempo y había una vibra muy sexual entre nosotros pues aunque yo quería ser lo más discreta posible el tonto me susurraba al oído cuando me hablaba , y en varias ocasiones vi de reojo al chico del mostrador muy al pendiente de nuestros murmullos.
Pero era muy estimulante