Idris estaba entre los espectadores del partido entre blue lock y la sub-20 dónde jugaba el chico de sus sueños, Oliver Aiku.
Su corazón se estremeció al ver aquel último gol de Isagi yoichi, pero al observar a su amor sonreír y estrechar su mano con tal personaje, entendio todo.
Oliver quizas había madurado un poco, ese partido había cambiado algo en él tal parecia, ella lo sentía en el fondo.
Las entrevistas a los nuevos jugadores y viejos se llevaban a cabo, y una pequeña celebración concluiría todo después, tras ser entrevistado Oliver, de pronto al ver hacia el público se percata de que aquella chica ya no estaba, sintiéndose extraño, ella siempre se quedaba hasta el final y lo elogiaba, aunque él casi nunca le prestaba atención.
¿Idris?
Su mente entonces empieza a maquinar en donde estaría, quizás esperándolo en la entrada de los vestidores, como a veces lo hacía, dirigiéndose luego a ellos, pero para su sorpresa ella no estaba ahí.
— Será que ella...— susurra de pronto.
— Idris ya se fue por si la buscas capitán.
— ¿Cómo sabes que yo la estoy buscando?
— Escucha capitán, se que no tienes tanto interés en las mujeres, y le has dado muchas vueltas a la pobre Idris , a pesar de que ella siempre ha estado ahí, detrás de tí, hoy inclusive la vi, pero se marchó, supongo que se canso de ir detrás de alguien que...
— Entiendo lo que quieres decir— le dice en tono molesto Oliver.
Él sabía muy bien, que su compañero tenía razón, quizás Idris se aburrió de ir detrás de él desde hace tiempo y recibir sólo un pequeño trato de amistad, si es que la palabra amistad definía esa relación.
Dándose una ducha entonces, y cambiándose de ropa, sintiéndose un poco cansado, analiza su vida y pasos hasta ese día.
Su sueño, sus deseos, un futuro que prometía, esa chica a su lado que la mayoría del tiempo ignoro, a pesar de ser tachado a veces de mujeriego, y que solo a ella era indiferente, por que Idris si iba en serio , su amor y admiración era verdadero y eso le asustaba.
Idris...
Tomando entonces unos tragos con sus compañeros, algunos apesarados por la derrota y otras un poco alegres , como él , quien había recibido de inmediato tras el partido una pequeña invitación al equipo ubers de Italia, con quien en unos dias negociaria.
Solo dos tragos y el cansancio junto con la conmoción del día, de pronto lo hacen actuar diferente, decidiendo ir tras aquella chica sin pensarlo.
Las 11 de la noche marcaba el reloj, le importaba muy poco si ella dormía, tenía que levantarse por él, estaba seguro.
Una Idris a medio despertar escucha el sonido del timbre, preguntandose en quien sería a esa hora, abriendo la puerta sin ninguna pizca de malicia, encontrandose con Oliver Aiku frente a ella.
— Creo que estoy soñando— dice restregandose los ojos.
Oliver tan sólo se queda anonadado al ver el tipo de ropa en que Idris dormía, jamás la había visto así.
Un short corto, y una blusa de tiritas con sus pechos libres, su cabello suelto, mostrando mucha piel al parecer para él.
— En verdad eres tú...— Idris no daba crédito a lo que veía —¿Qué rayos haces aqui?
— ¿por qué te fuiste y no te quedaste?
— le pregunta furioso.
— ¿Quedarme?
— ¿Vas a dejarme en la puerta?—de nuevo sube su tono de voz.
A la nariz de Idris entonces al acercarse un poco llega el olor a licor que emanaba la boca de Oliver.
— ¡Genial! Estas ebrio y vienes solo por eso, para reclamarme que al fin decidí olvidarme de ti—le dice también molesta— Deberías de estar celebrando con tus compañeros y rodeado de mujeres como acostumbras, no se que rayos haces aquí.
Cuando entonces Oliver se abalanza hacia dentro, haciéndola retroceder y caer de nalgas, mientras el cierra la puerta.
— ¿Pero que rayos te crees?
Idris estaba desconcertada, jamás lo había visto así.
— Soy el hombre que amas ¿no es así?
—Eres un...
Ella no termina de decir nada cuando él cae sobre ella, colocando su cabeza en el pecho de Idris , cerrando sus ojos tan sólo escucha los latidos de su corazón.
— Eso provocó en ti...—sonríe.
— Quítate de encima y vete de aquí —le ordena
Pero Oliver solo se dirige a verla a los ojos y entonces la besa con deseo contenido, haciéndola estremecerse.
Cuando una de sus manos había viajado por debajo de su blusa, tocando uno de sus pechos, el cual se sentía suave y delicado en la mano de Oliver.
Para al detener el beso, dejándolos con poco aliento, él la observa extasiado, el rostro de Idris parecía un tomate rojo, su piel estaba erizada y sus ojos estaban llorosos, mirándolo como si él en ese instante no fuese real y creyese estar en un sueño.
—Oliver Aiku —lo nombra apenas.
Cuando este levanta su blusa por completo, dejando libres y descubiertos sus pechos.
— ¡Que haces! — Idris reacciona.
— Son hermosos tal como lo imagine.
Responde Oliver para amasarlos y empezar a morderlos, y succionarlos, como todo un experto.
Los quejidos provenientes de la boca de Idris empezaban a ponerlo duro, y más al bajar su mano a la parte más intima de ella.
— Te estás mojando...
Le dice al oído con voz lasciva, mientras le rosaba con la yema de sus dedos y lamia su oreja izquierda.
— Detente — le pide con el corazón bombeando de prisa.
— Se que no quieres eso...— la mirada de Oliver, la peculiaridad de sus ojos, parecía hambriento.
— Yo no... tú no...
Ella apenas intentaba hablar.
—En este momento te deseo Idris, quiero hacerte mía.
Empieza a besarla de nuevo.
Pero minutos después reacciona un poco torpe y miedosa, quitandolo de encima de ella, apartandolo a un lado, para levantarse y salir huyendo, más Oliver como todo un jugador profesional, se levanta de inmediato, acorralandola ahora contra una pared por detrás.
El pantalón de Oliver parecía quedarle chico en la parte de la cintura sintiendo aquello en sus nalgas rosarle.
—¿puedes sentir como me tienes? — le dice con su ritmo cardíaco acelerado.
Cuando entonces Idris con su mente nublada de deseo, tira todo pensamiento inocente a la basura, convirtiendose en una loba feroz ante Oliver Aiku, como una gatita en celo levantaba sus nalgas contra aquel bulto de Oliver, que pedía libertad.
Los pequeños gemidos de la boca de Idris empezaban a llenar la habitación.
— Aiku...— dice con voz ardiente.
— Idris...
Oliver entonces la voltea hacia él, para cargarla en su cintura y recostados a la pared, empezaban a deborarse los labios hasta estar rojos e hinchados.
— Te vez tan apetecible Idris...
Ella estaba encantada al escucharlo y ver aquellos ojos heterocromaticos deborarla.
— ¿No te vas a arrepentir de esto Oliver?— ella de pronto duda.
—¡No! Por supuesto que no.
— y si mañana que estés cuerdo tú...
— Solo fueron dos tragos, no estoy ebrio, se lo que hago...
— ¡Esta bien!— dice contenta, sonriendo— vamos a mi habitación — le dice mientras le da besos por el rostro a Oliver.
Dirigiéndose al lugar, tras cerrar la puerta él la baja, cuando ella inmediatamente, le da vuelta a la situación, y lo tira a la cama.
— Pero que atrevida Idris...— le dice con una mirada mordaz.
— ¡Callate!— contesta ella.
Idris entonces se dirige a su pantalon, y libera a la bestia según sus pensamientos, el miembro de Oliver estaba duro, era de buen tamaño, y apetecible para cualquier mujer, de ello estaba segura.
— ¿Te gusta cariño? Es todo tuyo...—le dice orgulloso.
Cuando ella entonces de forma no tan experta, empieza a jugar con su miembro, con sus manos lo acariciaba, y lo humedecida aún más de lo que estaba con su lengua.
—¡Oh! Idris...
Sintiéndose casi en el cielo, Oliver entonces empieza a dirigirla, le toma de la cabeza para que empieze a succionarlo.
Ella lo miraba con una mirada provocadora, exitada al escucharlo, al verlo en ese estado.
El calor de sus cuerpos podría percibirse en la habitación, lo que prendía más a Oliver, tomando a Idris del cabello, enseñandole como hacer aquello que hacia con su boca.
Cuando sintió unos minutos después venirse, en forma ágil la recuesta a la cama, regando todo su semen en aquellos pechos cubiertos aún por la blusa.
— Creo que te ensucie— sonrie.
Dicho esto él entonces en instante le retira la prenda, e incluso él se quita la camisa, dejando todo su tórax al descubierto solo para ella.
Los ojos de Idris estaban encantados, aquellos cuadros definidos, y sus brazos músculosos, la hacían babear.
Cuando Oliver entonces termina por desvestirla, dejandola desnuda por completo ante él, observando aquel cuerpo con sumo cuidado.
Idris entonces recuerda que su cuerpo no era de modelo , ni definido, sintiéndose avergonzada, intenta cubrirse, lo que él nota, tomandola de las muñecas para que no se cubriese.
— Así eres perfecta— le dice.
Oliver acto seguido empieza a besar cada rincón de su piel, haciéndola estremecerse, queriendo sentirlo.
Él dejaba marcas en ella, reclamandola como suya, en ese momento solo era de él, sintiéndose dichoso.
Saboreandola entonces después de tantos besos en la parte de arriba de su cuerpo, se dirige hacia abajo, usando su lengua y sus dedos, hasta hacerla retorcerse de placer.
— O...Oliver se siente tan...— dice casi quedándose sin aliento — delicioso.
— Puedes tomarme del cabello también — le propone.
Ella entonces lo hace torpemente, mientras de manera nublosa lo observaba deborando su parte intima, haciéndola llegar a su primer orgasmo, haciéndola venirse en su rostro. Ella apenada al verlo salpicado se sonroja aún más.
— Yo no...lo siento — dice tímida.
Él ignorandola acomoda las piernas de ella en su cintura , empezando a rosar su pene en la entrada de Idris.
—Creo que ya estas lista, voy a meterlo.
De inmediato entonces la penetra de una estocada, percatandose de lo que había hecho.
— Idris tú...— haciendo una pausa — eres...
Pero ella apenada y con un poco de molestia lo besa.
— Soy tuya Oliver...
Entonces él escuchándola hambrienta y sintiendo el como su miembro era atrapado en aquella estreches que lo envolvía, empieza a entranse en ella una y otra vez, con suaves movimientos, acelerando luego.
Fundiéndose sus cuerpos juntos a un solo ritmo , sintiéndose en el cielo, se entregaban sin pensarlo más.
Cuando Oliver se vino dentro de ella, quedando agitado en ese momento, cayendo sobre ella para recuperar el aliento.
— Aiku...— Lo nombra con ternura Idris.
— Eres encantadora.
— ¿Hasta ahora? Antes era una especie de molestia creo.
— Tenía miedo...
— No te iba a comer — intenta burlarse.
— Pero eso acabas de hacer, exprimirme todo— dicho esto empieza a reír.
— Oliver...— Lo nombra entre molesta y avergonzada.
— Esto no termina aquí, quiero otra ronda.
— ¿Otra ronda?
Su cuerpo le dolía un poco y ciertos lugares le ardían.
— Aún quiero más de tí, hay ciertas posiciones que...
Para su sorpresa la mano de Idris había apresado su miembro.
— Estas duro de nuevo — le sonríe.
Escuchandolo gemir de placer, lo que le había gustado a ella.
— De perrita, ¿Esa quieres? Le gusta a los hombres, o eso dicen las revistas.
Pero entonces él la sorprende , volteandola de inmediato.
— Y no mienten — dice saboreando las nalgas de Idris, dándole nalgadas.
Leves gemidos se escapan rápidamente de su boca al sentirlas y sentir el como empieza a penetrarla.
— Creo que no dormiremos esta noche — dice , empezando a disfrutarlo aún más.
El vaivén de sus cuerpos se escuchaba en el dormitorio, la fricción era alucinante.
De cucharita , el flautista, la montaña mágica,entre otras intentarón prácticar, la vaquera fue la preferida de Oliver Aiku, verla sobre él moviéndose en extasis, deborando su miembro, lo volvió loco, hasta terminar cansados en la madrugada, a pocas horas del amanecer, durmiendo acurrucados.
Idris dormía profundamente como una niña feliz, pues había cumplido su sueño, al menos una noche en brazos de su amor platónico, esperando más y deseando más.
Mas al despertar con los rayos del sol que alumbraban su rostro, despertarse feliz y confirmando que todo fue real, se sobresalta al verse sola en la cama, levantándose de prisa, cubriéndose con la sábana.
Quizás Oliver estaba en el baño duchandose o en la cocína, preparando el desayuno, buscándolo sin resultados, tal parecía que se había marchado.
— Oliver— grita su nombre furiosa— Eres un completo imbécil.
Las lágrimas en sus ojos empiezan a ser derramadas, sintiéndose usada por aquel hombre, que la había dejado sola , después de una noche de pasión.
Entonces ya calmada minutos después, sintiéndose la mujer más tonta del mundo, reacciona, intentando olvidar ella también todo.
— Solo fue un desliz, nada más que un desliz...—se repetía.
Duchandose entonces, al verse y sentirse el cuerpo, aún con la memoria fresca, los chupetes y mordiscos en ciertas partes y el dolorcito en su vientre.
¿Cómo olvidare esto?...
Piensa, suspirando.
Terminado entonces el aseo de su cuerpo, se dirige a vestir, poniéndose su típica ropa poco sexy, entonces piensa en ese instante, que podría ser una de las razones por la que Oliver no le prestaba atención.
Recordando lo diferente que se veía con la pijama la noche anterior.
— Pero no voy a andar en pijama todo el día, y menos en la calle— se ríe, sintiéndose boba—tampoco voy a cambiar por él, si alguien me quiere, tendrá que aceptarme así como me veo.
Intentaba animarse a ella misma, pero en el fondo quizás si debía cambiar, lo pensaba.
El día entonces transcurrió sin tener noticias de Oliver, por lo que paso maldiciendolo y diciéndole groserías a la nada en su nombre, de lo molesta que estaba.
Saliendo del trabajo entonces, en una tienda donde realizaba ventas, a las 6 de la tarde, el atardecer se veía hermoso ante sus ojos, el cielo estaba de un color entre rosa y naranja, y una pequeña ventisca la hizo estornudar.
—Idris, ¿qué te parece si vamos por algo de comer?
Pregunta una de sus compañeras.
— pollo frito con papas y una soda...
— ¡Hey! ¿Cómo lo sabes?
— Siempre vamos por eso—le sonríe.
— ¡Cierto!
Su compañera entonces la toma del brazo y juntas se dirigen a un pequeño restaurante de comidas rápidas.
Conversando un poco y pasando una noche amena.
—Idris, ¿Cuándo vas a fijarte en algún chico? Quiero verte con novio para este fin de año.
— Stella, sabes que los chicos no me interesan—le dice haciendo un puchero , mientras se cruza de brazos.
— No me digas que eres lesbiana, ya lo sospechaba, solo espero no gustarte.
— Pero que tonterías estas diciendo.
— Es una broma, mira lo roja que estas, ese tipo por el que babeas es un idiota.
Tras decir eso, abre sus ojos de par en par sorprendida.
— Mas que idiota, es un imbécil, un desgraciado, un estúpido, un...
— Un...
Al escuchar esa voz se estremece.
— Anoche tú...
Levantandose de inmediato como resorte, le cubre la boca con sus manos.
—Oliver Aiku, el capitán de la sub-20—dice Stella sorprendida.
—¿Qué haces aquí?-pregunta nerviosa Idris.
—Fui a buscarte al trabajó y ya te habías marchado, creo que era uno de tus compañeros me indico que estarías en este lugar con tu otra compañera — responde sonriendo.
— En...entiendo.
— Siento haberme ido y no llamarte , no pienses que lo de anoche.
— Anoche— Stella se lo imagina de pronto, su cabeza parecía arder, por sus pensamientos.
— No pienses que...èl y yo... nosotros no...
— Así es, solo tuvimos una pequeña conversación, que hoy estoy dispuesto a seguir.
—No me digas que serán novios— salta emocionada de la silla, abrazando a ambos— eso es genial.
— Bueno, ella aún...
—pero por supuesto que Idris acepta, es lo que ha querido desde hace tiempo, mi pequeña ha crecido al fin.
Stella parecía más emocionada que la propia Idris.
— Pero por que no se marchan, sigan con la conversación a solas—recalca lo último —yo también voy a casa, estoy cansada, pagaré la cuenta, así que largo los dos.
Ella toma el bolso de Idris y los empuja para que se marcharán.
—Pero Stella...
— Largo— le ordena en tono autoritario.
Entonces Stella queda fascinada al verlos, al ver uno de los anhelos de su estimada Idris hecho realidad.
Ese imbécil al fin se puso los pantalones, como todo un hombre.
Piensa dentro de sí, casi llorando de la emoción.
Mientras de camino a casa, cierta tensión se sentía entre Oliver e Idris.
— ¡Disculpame! ¡por favor! Tenía unos asuntos y...
— Esta bien, descuida, entiendo todo , al menos me das la cara después de que...
— Tuvimos sexo anoche — le dice al oído, mordiendole la oreja levemente.
Idris siente estremecerse.
— ¡Oye! No hagas eso en público, además tu y yo no...solo fue una...— buscaba palabras para expresarse.
—probablemente vaya fuera del país un tiempo, quiero que vayas conmigo, como mi novia.
La voz de Idris parecía haberse ido , quedando muda unos instantes.
— Quiero más noches contigo, pero si tú no...
Idris sintiéndo su corazón salirse del pecho, se abalanza a sus brazos, besándolo.
— Supongo que eso es un si...—sonríe satisfecho para devolverle el beso.
—Podría ser, aún no estoy segura de si esto es real, y no estoy soñando.
— Puedo convencerte de ello...
— Pero es que tu fama y tus locas fans...
— ¿ya estas celosa? Y te recuerdo que tú también has sido una loca fan todo este tiempo.
Ambos tenían un aura seductora al conversar.
— ¡Lo acepto!— Se cruza de brazos haciendo un puchero, por eso ese día había decidido renunciar a tí, nunca me hiciste caso.
—Menos mal que yo te busque entonces — la mira a los ojos, mientras acariciaba su mejilla izquierda.
—¡Idiota!—le dice de pronto, creyendo que se lo merecía.
— Tu idiota —responde para pasarle su lengua sobre los labios de ella.
— Con...controlate — le dice apenas de los nervios, mientras se sentía caliente y sus mejillas estaban rojas.
— Deberíamos de hacerlo en público un día.
— Pervertido...
—Necesito más de tí...
Dicho esto él entonces la carga en su hombro como un costal de papas.
—¡Oye! bajame, no te pienses que seré tu muñeca inflable tampoco.
— ¿No te gusto entonces? que ayer...
Idris entonces lo calla con sus manos acomodandose como pudo.
—Eres una revoltosa.
— Oliver...
Pero entonces ambos guardan silencio, y luego ríen a carcajadas, besándose acto seguido.
Dirigiéndose ahora a casa de Oliver, en un taxi, comiéndose a besos, y ansiosos de más, mientras iban de camino.
Llegando entonces al lugar que los esperaba para derrochar miel.
— ¿Esto va a ser así siempre? que tú y yo...
Oliver no le daba un respiro , ni la dejaba hablar mucho, deborando ansioso sus labios.
— Mientras podamos estar juntos y este el fuego ardiendo— con su mirada le señala la parte de abajo, su pantalon estaba abultado.
— pero tienes que concentrarte en...
— En ti...por ahora...
— Oliver, pero es qué...
— ¿por qué no te callas esa linda boquita?
Cuando al escucharlo la molesta un poco.
— Eres un...
— Es que tú me vuelves loco...— le dice de forma desesperada, él sentía que se haría adicto a ella.
— Al menos ten delicadeza...— le dice un poco molesta.
Él para contentarla de inmediato al visualizar una mesa, tomandola por la cintura la sube en ella, abriéndole las piernas con ambrosía.
— ¿Qué estas haciendo?— le dice roja.
— Creo que ayer no hice esto...— intenta recordar.
Tras decir esas palabras, la falda que ella andaba dejaba ver de inmediato sus bragas, un poco húmedas, apartandolas a un lado, empieza a jugar con su lengua en la parte más intima de Idris, haciéndola arquearse de placer, empezando a usar sus dedos también.
El placer estaba embriagando a Idris, dejándose llevar por todo lo que sentía, esta vez con más intensidad que el día anterior.
— ¡Si! Sigue asi...Oliver Aiku...
— Eso es...llámame por mi nombre— la mira con una mirada satisfactoria al verla en ese estado.
Cuando ella lo atrae hacia si, enrollando sus piernas en la cintura de él, y lo besa con desenfreno.
Él lo disfrutaba, más aún mientras sus manos amasaban por debajo de la blusa los pechos de Idris.
— Ya estan erectos...tus pezones...— le dice dirigiéndose a ellos con necesidad.
Intentando torpemente, desabrochar su sostén.
— ¿por qué los hombres se complican con eso siempre?— intenta burlarse de él, quitandoselo ella misma, junto con la blusa, dejándolos a su vista.
— Son perfectos.
— Pero yo los quiero más grande.
Dicho eso, Oliver entonces se carcajea.
—¡Oye! ¿De que te ries?
— Ustedes también se complican siempre con eso...así están bien las tuyas, caben en mis manos y en mi boca — le dice pellizcando sus pezones.
Besándola entonces, hasta casi dejarla sin aliento, tras jugar con sus lenguas.
— Ya no resisto más — dice para dejar libre su miembro a través de la bragueta del pantalón.
Cerciorandose de lo mojada que ella se encontraba, rápidamente alzándola un poco le quita las bragas, para hundirse en ella con necesidad.
Idris se estremece al sentir el miembro de Oliver en su vagina, caliente, grueso, vibrante...quitandole entonces la camisa rápidamente, para abrazarse a él, restregando sus pechos en su tórax trabajado, y usando sus uñas en su ancha espalda.
— ¡Oh! ¡si! Me encanta...Oliver...
Idris estaba feliz, en un estado de extasis en ese momento...
— Que bien que te gusta y lo estas disfrutando — le sonríe, satisfecho de su hombría.
Practicando entonces otras posiciones, perdiéndose en el tiempo, los dos se entregaban de nuevo al placer.
Oliver entraba en ella una y otra vez, mientras Idris sentía fuertes corrientes recorrer todo su ser.
Recorriendo varios rincones del lugar, aprovechando la energía de su juventud, en compás sus cuerpos acoplados.
Hasta quedar agotados unas horas más tarde, dormidos en la cama, Idris recostada a su pecho desnudo, absorbiendo el aroma de Oliver, a perfume, sudor y sexo.
— Descansa un rato , luego tenemos que ducharnos — le dice soñoliento, también quedando agotado.
Despertando entonces luego Oliver con los primeros rayos de sol, asustado al no ver a Idris a su lado, pensó en que ella le hizo lo mismo.
Pero un aroma agradable proveniente de la cocina, cambia de inmediato su estado de ánimo.
Él se siente feliz entonces al ver a aquella chica preparando el desayuno con una de sus camisas puestas, nalgueandola al verla.
— ¡Oye! Eso dolió.
— Pero un día te gustará — le dice mientras relame sus labios.
— Tienes que concentrarte en tu trabajo, lo he pensado, y ahora que recuerdo, a los jugadores le prohíben tener mucho sexo cuando juegan.
— por eso tendremos sexo muchas veces cuando podamos— le dice colocandose tras de ella, para ver que cocinaba— Omelette.
— Espero te guste— dice orgullosa, esperando que fuese del agrado de Oliver.
— Mucho, me gustará mucho, novia mía.
—¿Novia?
— ¿Qué? ¿No lo eres?— le pregunta algo confundido.
— Que yo sepa — se da la vuelta— no me has pedido ser tu novia.
— ¡Ohhhh! No puedo creerlo, eso significa que nuestra relación...
— No hay una relación, solo hemos tenido sexo a lo loco.
— Idris, me asombras, tú...que mujer más moderna eres.
Ella entonces hace una cara de pocos amigos, pensando que era un tarado y ella había caído ante él, aprovechandose de ella.
Pero entonces Oliver de inmediato al percatarse, se arrodilla ante ella.
— ¿Quieres hacer el amor conmigo? Como mi novia, ¿aceptas serlo?.
— No que es solo sexo— dice sarcásticamente.
—Idris — la nombra refunfuñando.
Ella sabía que él quizás no era un hombre de una sola mujer, y más si con su fama o la que estaba por alcanzar le atraería fans, como ella.
— No seremos nada, hasta que esto vaya en serio...
— ¡Vamos Idris! ¡Que dices!
— Quizás es una emoción de momento, y estas feliz por esto, pero...
— Quiero seguir haciendolo contigo...— responde saboreando con su lengua, la mejilla derecha de ella, que de inmediato se pone roja.
— Es solo sexo...— le repite, mientras siente el como la toma por la cintura, pegandola a él, para que sintiera la dureza de entre sus piernas.
— No entiendo a las mujeres, definitivamente...— le sonríe de manera zorruna.
Pero desde entonces ellos estarían en un tipo de relación en que en momentos se acercarian y otras lo contrario, compartiendo el placer de sus cuerpos, él , decidiendo ser valiente y ella acobardandose a veces, por miedo...
Mas cada día se entregaban más el uno al otro sin notarlo, hasta llegar cierto tiempo con los años en que formarían una bella familia...
— Embarazada te ves más sexy Idris...
— Parezco un balón, por eso lo dices.
— Con los balones no tengo sexo.
Idris es callada con la mano de Oliver, quien la penetraba por atrás.
— Quiero que sus ojos sean como los tuyos — le dice entre jadeos.
— Y si no, seguiremos practicando hasta que salga uno...
— Estas loco...
Oliver quien pareció ser mujeriego una vez, y a la otra que las mujeres no eran de su importancia, ahora se desvivia cada día por ella, por complacerla en todo, sobretodo en sentirse amada y más por el compromiso adquirido, lo que simbolizaban los anillos en sus dedos.
— ¡Te amo!
— ¡Te amo!
Se dicen ambos, con sus corazones agitados, a sus 27 años, haciendo el amor a la orilla de la playa.
— Señora Aiku...
— Futuro entrenador...
El fuego de la pasión estaba más ardiente cada dia...
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