Dos venecos me llenan ambos huevos
Todo empezó de manera más relajada de lo que uno imaginaría. Estaba en un bar del centro con unas amigas cuando conocí a Miguel y a Carlos, dos venezolanos que llevaban varios años en el país. Eran simpáticos, habladores y tenían ese acento que siempre me ha parecido encantador. Empezamos a conversa