Sentí que de la punta le salía líquido. el cual estaba muy baboso, utilizándolo como lubricante para que mi mano lo masturbara mejor, después me enfoque en la cabeza de su verga, esparciendo el líquido que le salía sobre ella haciendo que él se retorciera...
se retiró y fue por una colchoneta, me empezó a besar, me acostó y se puso en medio de mis piernas y empezó a mamar mis tetas, yo ya lo quiera adentro de mí, que me poseyera...
La tomé con una mano, esta vez ya tenía la cabeza afuera, le besé el glande suavemente y volví a besarle los costados, y fue ahí que me di cuenta… había crecido bastante más, ya no era esa pija de 14 centímetros que yo recordaba hacía apenas un ratito, ahora era una muy buena verga, de entre 20 y 22
No sé qué me pasó, estaba totalmente entregada a él, pero como dije que no diría no a nada, finalmente me metió su dedo en mi culo. Primero sentí dolor y molestia, se sentía muy raro, pero después empecé a excitarme con ese jueguito que me estaba proponiendo.
Mi cuñado me tenía agarrada fuerte por las caderas y empezó a penetrarme con todas sus ganas. Yo me puse loca y juro que lo sentí todo muy rico.
Mi esposa cortó de golpe con los besos y se arrodilló delante de su macho, él abrió el pantalón y ella metió una mano y sacó una verga que era mas grande que la mía, a pesar que la de él estaba muerta y la mía bien dura, así y todo, me ganaba en tamaño.
Yo había acelerado mis movimientos de cadera, porque estaba cerca de tener un gran orgasmo, cuando sentí que él comenzó a explotar y llenarme de leche por dentro… sentía toda su leche a cada chorro que salía de él, y esa fue la culminación, fue lo que necesitaba para acabar y tuve un orgasmo intenso
Pasé de ser el profesor a ser el amante de una hermosa nena.
... ellos no podían verme, así que permanecí unos segundos y después me asome ya que no los escuchaba hablar, y para mi sorpresa no estaban hablando porque Ana estaba de rodillas delante de su amigo, chupándole la pija con unas ganas que nunca antes le había visto.
Cuando comenzó a presionar con su nudo en la entrada de mi vagina, sentí que era más grande de lo que yo había pensado, y debo admitir que el miedo creció en mí, pero la calentura del momento fue más fuerte, y decidí seguir adelante, entregándome así por completo.