Todo empezó la noche en que Selene regresó a casa borracha, con el maquillaje corrido y oliendo a sexo ajeno. Se quitó la ropa frente a mí, me mostró su coño mojado y la follé como un animal en mi propia cama, corriéndome dentro de ella mientras gemía mi nombre.
Valeria y Luna firman temblando, desnudas, marcadas como propiedad. La Vagina Principal y la Vagina Secundaria ya no existen como personas. Ahora son Vertedero de Semen y Depósito Auxiliar, condenadas a vivir en la mansión Vega como juguetes sexuales de Liam para siempre.
Camila, la callada y tetona nerd del salón, resulta ser una pervertida reprimida que devora hentai y se toca pensando en ser usada. Alex la lleva a su casa, la folla sin condón, llenándola completamente mientras ella suplica que la preñe como en sus mangas más sucios.
Tras meses de humillaciones, Valeria y Luna llegan al edificio de los Vega con la esperanza de recuperar su libertad. Pero todo es una trampa. Entre lágrimas, orina y humillación extrema, Valeria se derrumba mientras firma. El infierno no ha hecho más que comenzar.
Al día siguiente del primer engaño, primer trío completo. Besos entre ellas, mamadas en competencia, edging brutal y un snowball caliente que Melissa jamás imaginó tener que tragar. Celos, humillación, placer y poder. Las dos mejores amigas ahora comparten verga… y empiezan a disfrutarlo.
Valeria se rompe frente a sus amigas y busca consuelo en Luna. Su rendimiento académico cae y sus impulsos de someterse a Liam se hacen cada vez más fuertes.
Daniela, la hermana de Valeria, aparece furiosa y la obliga a firmar un nuevo contrato de deudas. La humillación pública destruye lo poco que quedaba de su orgullo.
Alex sube el nivel. Usando el reloj, obliga a Melissa a aceptar que se folle a su mejor amiga Jackie. Entre lágrimas y celos, Melissa termina permitiéndolo.
El reloj llega. Alex lo prueba primero en Melissa y descubre que funciona… aunque todavía requiere esfuerzo y persuasión.
Mateo recolecta pruebas para chantajear a Valeria, pero Liam lo descubre. Una brutal confrontación deja a Luna como “mártir” y a Valeria más hundida que nunca