Victor llegó borracho otra vez. Después de una pelea llena de verdades hirientes, intentó compensarlo bañándome. Pero sus manos ya no lavaban. Tocaban. Exploraban. Con cada caricia indebida, con cada dedo que se deslizaba donde no debía, sentí cómo el hermano que conocía desaparecía....
Víctor lo sacrificó todo por mí. Vendió la casa de nuestros padres, gastó hasta el último centavo en mis tratamientos y terapias. La herencia desapareció. Los lujos se fueron. Hasta que solo quedamos nosotros dos, atrapados en un diminuto cuartucho.
Mientras mi esposa estaba fuera, convertí el ano de mi hija en un recipiente, la llené de crema, chocolate y fresas… la follé, la revolví y la usé hasta que el pastel estuvo listo.
Mientras llevaba a mi hija a la escuela, la lujuria nos dominó. En un estacionamiento abandonado, la follé sin piedad sobre el capó… y fue ahí, entre gemidos y lágrimas de vergüenza, que Sabrina me confesó su fantasía más retorcida…
Alex secuestra y encierra a su ex, Natalia, en un sótano durante varios días. La rompe con BDSM brutal, edging interminable, gangbang con sus putas, creampies forzados y humillación extrema. La obliga a suplicar, a tragar semen y a aceptar ser su estrella porno.
Alex Invita a sus cuates a usar a Andrea a través de un glory hole en el baño del Conalep. Melissa, su propia novia, sostiene la cabeza de su amiga mientras esta chupa verga tras verga como una puta barata.
Después de espiar el cuerpo de mi hija, ya no pude contenerme. Esa misma noche entré a su habitación y lo que empezó como una masturbación prohibida mientras ella dormía, terminó con Sabrina despierta, mirándome con deseo y suplicándome que la follara.
Julián, un hombre de 47 años atrapado en un matrimonio sin deseo, ve cómo su vida cambia para siempre el día del cumpleaños número 18 de su hija Sabrina. Durante la fiesta, un inocente juego y un accidente lo llevan a descubrir el cuerpo de su hija de una forma que nunca imaginó
Melissa, mi novia, obligando a su mejor amiga Jackie a chuparme la verga mientras llora de celos. Camila, la nerd tetona, gimiendo como loca mientras la destrozo. Y Andrea, la inocente del salón, convertida en nuestra perrita: gateando, lamiendo coños llenos de semen y tragando todo.
Las dudas crecen: chupetones mal escondidos, olor a otro hombre y mensajes donde la llaman “mi amor”. Selene lo manipula con su cuerpo, lo calma con promesas y besos… mientras Carlos empieza a disfrutar secretamente del tormento de imaginarla siendo follada por otros.