El sonido húmedo y obsceno de su polla follándome el culo por primera vez llenaba la habitación. Mi ano se apretaba con fuerza alrededor de esa verga dura pero suave, ordeñándola con cada embestida, contrayéndose involuntariamente de placer mientras él me invadía sin piedad.
Lo llevé hasta el sofá grande de la sala. Me acosté boca arriba, abrí bien las piernas y le mostré mi pussy completamente depilado, suave, rosado y ya brillante de excitación. Mis labios hinchados se separaban ligeramente, revelando mi interior húmedo.
Sin pedir permiso, le bajé completamente el bóxer. Su pene saltó libre, grueso, venoso, con el prepucio parcialmente retraído.
—Déjame revisarte, no sientas pena. Soy una profesional. Esto queda entre nosotros, ¿sí? No le cuentes nada a tu papá.
Después de una sesión de cine muy caliente en la que nadie vió la película pero todos salieron muy calientes de la sala y con gans de mucho más... las hermanas Isabel y Melisa, con sus amigos Sara y Marcos se fueron juntos al apartamente de Sara entre luz cálida, unas cartas muy picantes
Cuando el primer chorro salió potente, espeso y caliente, disparado directo contra mi garganta como un latigazo de placer líquido. Fue inevitable tragarlo, nada lo detenía.
Sirvienta de verga, obligada a mantener dura y limpia la polla de su marido mientras él folla con placer a otra mujer.
Después de un duro día laboral, Javier es invitado a tomar café por su vecina Laura, una enfermera. Ella diagnostica acumulación de semen y le aplica un tratamiento intensivo: masaje aceitado, mamada profunda. Al final lo limpia y lo cita para otra sesión.
Elena abrió su bata y apareció completamente desnuda: pechos grandes y pesados, pezones rosados y duros, caderas anchas, sexo totalmente depilado y brillante de humedad. Se arrodilló frente a Luis y pronunció las primeras palabras sagradas del ritual
Isabel juega con Marcos en la universidad y luego a la noche quedan con Melisa y Sara para un cine en el que nadie vió la película y comenzar un juego muy especial de cartas
Mi tía Elba me enseño a mamar. Cada mañana ordeñamos vergas