Entonces, rodeándolo con mis brazos lo besé con pasión, y él me respondió de la misma forma, sus manos recorrían todo mi cuerpo, entraban por debajo del bóxer y acariciaban mis nalgas... yo tampoco me quedaba atrás, su culo se sentía realmente rico, suave y redondito, sin pelos...
De repente sentí la lengua de Juan en mi agujero, un rato, y después uno de sus gordos dedos, y mas tarde otro, yo me retorcía y como podía hacía equilibrios para poder chupar las dos vergas mientras Juan me trabajaba por abajo.
Desde que llego a la cuadra todos quedamos admirados por su culo... recuerdo todavía como movía sus nalgotas cuando venia de la escuela y ella lo notaba, un día que íbamos a jugar fútbol con sus hermanos, ella estaba limpiando el piso y al agacharse podía admirar sus tremendas nalgas cubiertas por un pantys apretadísimo que dejaba ver sus pantaletas en aquel tiempo de bikini, ya que ahora solo usa tangas.
¿Que ocurre cuando aquella parte que se relaciona con el sexo opuesto es nuestra parte animal? Relato de zoofilia que raya en el amor humanamente animal.
E inmediatamente empezó a mamarme recorrió con su lengua toda mi panochita e introducía su lengua en mi hoyito, yo aullaba de placer, cuando se centro en mi clítoris grite y después de un momento empecé a tener el orgasmo mas intenso que hasta esa fecha había tenido.
Al oír todo esto me excito muchísimo y decidí hacerla sufrir un poco, mi mamita suplicaba y se acostó en la cama amarrándose sus tetas y abriendo sus piernas al máximo, le puse mi verga en la entrada de su coño y le metí solo un poquito la puntita para luego sacársela y acariciarle su clítoris con la punta de mi verga, mi madre suplicaba.
Paso una media hora en la que me hice la dormida, él no se movía , decidí pasar a la acción, deje caer una pierna de la butaca , quedando a la vista mis bragas, mi hijo se levanto, se acerco a mi y me dio dos empujones para ver si seguía dormida , yo no me moví.
Se dice que el trabajo puede llegar a ser aburrido, sin embargo un buen compañero(a) de trabajo puede cambiar dicha percepcion.
Te he visto muchas veces dormir, pero hoy cada vez que te miro me pareces aún más guapa, me gustas más, me atraes más, será que debo estar hoy aún más enamorada de ti que ayer, pero seguro menos que mañana.
Y en ese mismo momento le toqué los pechos a mi madre. Fue la primera vez. Y a los dos segundos no me lo podía creer. No me lavaría jamás esas manos. Se los levanté un poco y pude comprobar lo riquísimos que los tenía, carnosos, duros, y preciosos.