Risita va y risita viene, entre risas y movimientos hacia como que estaba bailando, pero en realidad se lo estaba cogiendo al pobre Gustavo, que estaba tieso y no podía creer lo que le estaba pasando.
La cogí asi de fuerte un buen rato, hasta que me dijo que iba a acabar, mientras apretaba su cara contra mi cuello y me rasguñaba la espalda.
Le decía cosas como: Soy tu puta, quiero que me cojas, o también le decía Cogeme, cogeme, cogemeeeeee.
Hasta que finalmente comenzó a arquear su cabeza hacía atrás, y gimiendo muy fuerte, nos anunciaba que estaba teniendo un orgasmo, que al parecer era tremendo, ya que no dejaba de temblar.
Después de mucho tiempo, volví a verme con mi vecino mayor
El hombre que me había cargado de bebé ahora estaba a punto de meterme la verga, cerró las cortinas lentamente. Yo dejé mi bolso caer al suelo. Me temblaban las manos cuando se acercó y me besó. El beso empezó suave, casi tierno, pero pronto su lengua invadió mi boca con hambre....
Después de unos momentos empezamos a adoptar posturas que nos permitirán gozar los unos de los otros, de una manera más lujuriosa, lamí sus sexos excitados primero por separado y luego juntos, cuando el la penetro y con toda su verga dentro de su vagina besaba el clítoris
Él tenía todo preparado para mí, subió a la cama y se arrodilló frente a mí para ofrecerle mi culo a su perro y su verga que tenía el sabor a mí misma a mi boca, él me hacía que la probara, mientras Ghost se trepó a la cama y me olisqueaba por detrás preparándose para penetrar a su nueva perra...
Descubrí que me gusta coger, con mi marido, con otros hombres y con otras mujeres... soy la esposa más puta de todas... y me encanta...
Sentí que mis líquidos vaginales se deslizaban tenuemente por mi entrepierna. Quise detener todo, no estaba segura si podría controlarme y no quería engañar a mi esposo, pero la calentura que en ese momento sentía era mucho más fuerte.
Este es el final de esta saga, espero que la hayan disfrutado tanto como yo!