Primero nos citamos en una confitería los dos, me pareció una chica muy agradable, tenía 31 años, soltera, pelo castaño claro con rulos, ojos marrones, muy buen cuerpo, profesora de gimnasia, unas tetas hermosas, y un culo bastante agradable, me contó que había formado varias veces tríos, y se mostró intrigada en mi idea.
Glenda era una mujercita de 1.65 con unos pechos talla 95 y un culo de infarto, 19 años, su hermano federico, 1.79, cuerpo atlético, de 25 años, Jimena, de 1.75, de pechos 95 y un culito redondo y paradito cintura estrecha de 22 años prima de los dos anteriores que son hermanos. Son los principales actores de esta historia pero hay otros que entran en la misma, que mas adelante los conoceran.
Hace un mes nos visitó con uno de sus hijos y, a diferencia de otras ocasiones, el tiempo que duró su estancia me mantuve con un fuerte deseo sexual. Ver sus prominentes nalgas "envueltas" en un pantalón deportivo o de mezclilla me provocaba tremendas erecciones que después aplacaba con tres masturbaciones seguidas.
¿Era mi prima o era mi hermana? No estoy muy seguro...
Desde que ella llegó a la casa de mi novia sentí una gran erección al verla, era preciosa me encanto, mi relación con ella se empezó a dar de buena forma, yo siempre me portaba con ella de lo mejor, pero con intenciones de algun dia poder cogerla en ciertas ocasiones ella se sentaba en el sillón con las piernas abiertas y como usa shorts de licra cortos podía ver su pantaletita asomarse, eso me ponía cada vez con más ganas de cogermela.
Cuando se harta de follarme, ayudado por su padre, me la mete hasta la garganta y allí eyacula. No me deja ni tirar ni tragar el semen, sino que con la boca llena, pasamos al salón y allí me folla él desesperadamente.
Tuve conciencia de mi homosexualidad antes de cumplir los 12 años. Siempre buscaba mirar antes el pene de mi hermano, 5 años mayor que yo, que la rajita de mi hermana 2 años menor que mi hermano. Solía esconderme en un armario-habitación que había en la habitación de mis padres, y que se accedía a él tanto por su propia recámara, como a través de otra puerta en el pasillo.
Una pareja acude a un cine X para pasar la tarde, pero la situación escapa a su control.
Me cambié de ropa y espere 5 minutos a que los alumnos llegaran y bueno, cual fue mi sorpresa de ver a unos 44 jóvenes gritando.
Me cansé de que constantemente me la metiera sin motivación, que se moviera un poco y me soltara su leche cuando le pedía un poco de variación; y me cansé de tal modo que le tuve que ponerle los cuernos, sin proponérmelo…