Era tal el gozo recibido que Lina que no se percató de mi presencia, Pedro me guiño un ojo, mientras se movía para ocultarme de la vista de Lina y permitir que ella saliera de debajo quedando ella de costado, de espaldas a la puerta y él de frente mirándome sonriente. Yo me retiré rápidamente hacía el dormitorio totalmente excitada y con las imágenes frescas en mi memoria, y desnudándome completamente me metí a la ducha, esperando calmar esa ansiedad que me invadía.
Entonces yo le dije que se arrodillara y me la chupara. Ante esto, hizo una cara de no querer y entonces apreté mi pija contra su ano pretendiendo metérsela, entonces accedió a mi pedido y arrodillándose ante mí comenzó a chupármela. Al principio lo hizo tímidamente pero luego lo hizo mucho mejor hasta que acabé en su boca.
Cierto día Rogue buscaba afanosamente entre sus cosas un lápiz labial que había comprado y por más que buscaba no lo encontraba. Repentinamente recordó que se lo había prestado a Kitty, fue a buscarla para pedirle que se lo devolviera...
Poesía erótica, con su pizca de sexo y buen humor.
Aun me asombra cómo en vez de asustarme me excité, era tan masculino y dominante que empecé a fantasear con él, pero no dije nada, estaba tan caliente que casi podía escucharme gemir. El ya no dijo nada hasta que llegamos a despoblado. No había casas ni nada, solo desierto.
Entre gritos, gruñidos y jadeos, ella se dejó caer de espaldas sobre mi tórax y allí pude asirle sus redondas tetas. Le masajeé los pezones hasta que mis dedos se acalambraron y a la vez que mi pito se iba achicando y saliendo de su aterciopelada cueva del amor.
La gente más sabia en cuestiones de sexualidad es la que la vive plenamente, dándose todos los gustos, sin tener que pasar jamás por la puerta de un tribunal
Salí a la calle. Era noche cerrada. Fui caminando despacio, sintiendo en mi piel la sensación de frío. La humedad. Un pequeño murciélago evolucionaba casi invisible, devorando los últimos insectos de este frío otoño. A lo lejos el sonido de un pesado vehículo cuyos neumáticos chirriaban en una curva, cambiando de dirección.
Primero comencé en sus hombros por encima de su blusa, pero luego al ver que mis manos no resbalaban bien le pregunte si podía correrle la blusa, no me contesto así que inocentemente la di vuelta para desabrocharle la blusa, y al hacerlo pude ver sus hermosos pechos apretados en su corpiño, eso me causo de pronto una excitación terrible, nunca me había imaginado estar en esa situación.
Fuimos donde el me indico, no pasamos por el peaje, fuimos por la colectora, entramos a un motel, donde me pidieron solo a mí los documentos, en la habitación, me sentía una verdadera puta, lo había levantado, lo iba a coger y él todavía me decía que me hacía poco menos que un favor.