Pati y su padre descubren un nuevo placer cuando ella le ofrece algo que nadie ha tenido: su culo. Después, el padre comparte ese regalo con sus hijos, espontáneamente, en medio del acto. Los tres la tienen por todos lados, por todos los agujeros. El padre les dice que la cojan fuerte, que disfruten
El padre reúne a sus hijos en el patio y les confiesa la verdad: se está cogiendo a su hermana. Y les ofrece algo más: que ellos también la tengan. Pati sale desnuda del cuarto, se ofrece a los tres, y la casa entera se convierte en un territorio sin barreras. La primera noche en grupo, los tres....
Una noche en el patio, con cervezas y mezcal, los cuatro empiezan a hablar de fantasías. Las confesiones salen una tras otra: Ivan admite que se masturba pensando en su hermana, Fer confiesa que la mira cuando se baña, Pati cuenta que tiene fantasías con los tres. El padre calla, pero todos saben.
Lo que empezó como una noche se convierte en costumbre. Padre e hija se buscan a escondidas, en las mañanas cuando los hijos salen, en las noches cuando se duermen. Pati aprende lo que le gusta, le enseña a su padre lo que sabe, y entre los dos descubren un mundo de placer que no imaginaban.
Una noche de mezcal, cuando los hijos no están, padre e hija se quedan solos en el patio. Las confesiones salen con el alcohol: Pati admite que tiene fantasías con su padre, y él confiesa que las mismas fantasías lo persiguen. Lo que sigue cruza una línea que ninguno de los dos volverá a trazar.
Karina se integra completamente. En este capítulo final, por el momento, las dos mujeres de la familia —Carolina y Karina— se descubren mutuamente, explorando sus cuerpos con una ternura que no excluye la lujuria. El beso entre ellas en la sala marca el inicio de una conexión que crecerá....
El capítulo donde padre e hijos comparten a Carolina simultáneamente. Por primera vez, Fernando deja su rol de observador y se integra a la dinámica grupal completa. Los tres hombres, las tres vergas, los tres agujeros: panocha, culo y boca.
Por primera vez, la familia sale de la casa. Carolina propone ir a un hotel de paso, y ahí se mezcla el exhibicionismo con la intimidad. En el bar del hotel, entre luces tenues y copas de tequila, los muchachos besan y manosean a su madre discretamente mientras otros clientes observan intrigados.
Aquí aparece una de las fantasías más particulares de la serie: Fernando quiere que los muchachos le echen su semen a Carolina por fuera, alrededor de la panocha, y que enseguida, con la misma verga, empujen la leche hacia adentro. La imagen del semen blanco siendo arrastrada desde afuera hacia aden
En este capítulo, los muchachos perfeccionan su técnica. Aprenden a leer el cuerpo de su madre, a saber cuándo acelerar y cuándo detenerse, cuándo ser suaves y cuándo dar con fuerza. Carolina descubre que puede tener orgasmos más intensos con sus hijos que con cualquier otra experiencia anterior.