Por un lado, Silvia empezaba a cogerle gusto a eso de mandar, de sentirse poderosa, pero más si cabe, con una pareja que nunca lo había hecho de forma inversa. Ellos al mismo tiempo se excitaban más que nunca con ese juego. Los ojos vidriosos de la condesa así lo anunciaban.
Eleanor siente por primera vez la cercanía de la piel de su hijo, aquel hombre que ya no es un niño, ni adolescente, si no todo un hombre hecho y derecho, quien es el poder detrás de ella, en el ejercicio del control de BD-SBSS enterprises, ante el asedio de Demian Graham.
Mi señor me ha pedido que escriba sobre lo que me gusta chupársela, sobre cómo me gusta que me folle el culo.
Tras un tiempo sin vernos, mi señor y yo por fin hemos quedado para pasar un día los dos solos dentro de una cama de un hotel.
Me encanta que mi dueño me humille y darle las gracias por dejarme a medias.
Tras un año con mi educación finalizada, por un momento volví a ser sumisa con mi señor, aunque fuese una sumisión a distancia, por un momento todo pareció ser como antes.
Entramos en la habitación mi señor y yo, me mandó desnudarme
Un esposo que se excita al ver a su mujer tener relaciones sexuales con otro hombre. Una esposa con un fetiche por las pollas grandes.
Mi señor me mandó ponerme de rodillas en el suelo, él se sentó en el borde de la cama.
Tímidamente acerqué mi mano a tu pierna y la posé en tu rodilla. Te miré a los ojos y no vi signos de evitar el roce. Por lo que, seguí ascendiendo por tu pierna, por el interior de tus muslos.