No podía creer, que ninguno de los dos me hubiera llenado de leche, pero así sucedió, me dejaron relajar y al ver sus vergas duras y paradas no pude contenerme y los hice acomodarse en la cama uno junto al otro, me monté encima de una pierna de cada uno y pude mamar sus troncos teniéndolos
Gerry: cuando sentí a mi mujercita recibir la verga de Pedro por su culo, una gran lujuria se apoderó de mí, saber que tenía por mujer a una puta, me hizo darme cuenta que ahí tenía todo lo que deseaba, que me mamaría la verga
Sin pensarlo mucho, Gerry se colocó entre mis piernas y con su verga en la mano se dirigió a metérmela de un solo empujón hasta el fondo, de lo lubricada que estaba me supo a gloria, ya necesitaba sentirme ocupada y sus siguientes movimientos fueron fuertes, profundos, rápidos, los labios de ....
Lo embarré con el jugo que ya estaba escurriendo, lo completé con el lubricante que me diste y me dispuse a colocarlo en la entrada de mi culito, el cual respingó al sentir por primera vez algo que se disponía a invadirlo, empujaba y soltaba, empujaba y soltaba, no lograba meterlo, hasta que se me
Pedro se acercó a la cama, se subió colocándose entre las piernas de Gerry y después de haber visto como disfruté metiendo despacio ese largo pene de Gerry, su verga ya estaba grande, dura y lista a la penetración, me dejó caer en mi culo un chorro de lubricante que teníamos en el cajón del buró
Después de darle unos cuantos tragos a las bebidas, les pedí se pusieran de pie, uno junto al otro, justo para poder hacer realidad la segunda escena de mi fantasía, tenerlos de pie, y poder juntar sus vergas para tratar de meterlas juntas en mi boca, así que una vez colocados de esa forma,
Este capítulo, tampoco forma parte de la primera versión que publicó Pedro casi en su totalidad hace ya algunos años, en este segundo capítulo nuevo, suceden cosas que en mi vida había pensado podría vivir, pero eso se lo dejamos a la narrativa que continua….
Cuando me recuperé, me levanté de la cama, solo para cambiar de posición y abalanzarme sobre Alberto para tomar esa vergotota que cuelga de entre sus piernas, totalmente erguida, dura y caliente, la tomé entre mis manos y empecé a lamer desde sus huevos, que debo mencionar colgaban dos bolas
Aprovechamos que se corrigió el error del capítulo 5, ahora presentamos el 7, María tiene su segundo encuentro con Jorge, ahora ya no es amor, solo sexo, y aparecen en escena mas personajes listos a compartir su placer.
El día después de aquello mi esposa me confesó que realmente fue el mejor sexo que había tenido, que no me ofendiera pero que realmente no creía que pudiera volver a gozar otra vez como ese día, que había fantaseado con ello pero nunca se había atrevido a contármelo pero estaba feliz porque lo había concretado y compartido conmigo.
Sin decirse palabra alguna caminaron abrazadas hacia el cuarto de dormir de la dueña de casa para estar más tranquilas y fuera del alcance de miradas indiscretas, se desnudaron totalmente y ya sobre la cama se acariciaron por todo el cuerpo terminando cada una con su cabeza hundida en la entrepierna de la otra en un 69 interminable.
Empezó a acariciarme la verga y fue bajando hasta ponerse entre mis piernas como lo hace siempre metiéndosela casi toda en su boca y dejando su culo y su conchita paraditos apuntando para fuera de la cama como si estuviera esperando algo.
Pensó que el tipo podía llegar a hacerle daño dado la situación en que se encontraba, así que por favor le pidió una vez más que la dejara ir, que no lo hiciera, que la respetara como mujer y pensara con qué cara podría mirar luego a su marido a quien quería tanto.
Con el segundo, el joven de 30, se entretuvo más tiempo (la muy pícara se dio cuenta lo que tenía entre manos, mejor dicho en la boca, y supongo que por las dimensiones se dio cuenta que yo no era, pero se la chupó por un buen rato ante la mirada molesta de su joven esposa y los celos que me estaban atacando por la situación). También respondió negativamente.
Juan Carlos que era todo un experto en estas lides, puso rápidamente su abrigo tapando todo de tal manera que nadie podría percatarse de nada. Así fue que a partir de ese momento, la mano de Nora, guiada por la de él comenzó con las caricias a través del pantalón.
Cuando arribaron a Mendoza se alojaron en un hotel cuatro estrellas en dos habitaciones (en una las mujeres y en la otra los hombres), porque no había disponible en ese momento 4 singles, como habían pensado antes de la partida, ya que se desarrollaba un importe evento en la capital de la provincia y la capacidad de todos los hoteles estaba colmada.
Le propuse mirar por el agujero de la cerradura para ver que pasaba adentro y cuando ella se agachó para espiar su corta pollerita me dejó ver su culito redondo y, como es delgada, la bombacha se le encaja en medio de la concha dando la sensación de que es puro tajo.
Cuando abrió las piernas para facilitarle la tarea el masajista le introdujo la verga hasta el fondo. No tuvo inconvenientes porque ella ya estaba húmeda. La tomó de las tetas y empezó a moverse con toda velocidad buscando el orgasmo como un desesperado cuando se dio cuenta que la mujer estaba por acabar y le pedía que se la metiera fuerte. Al unísono acabaron gimiendo y gozando salvajemente.
Le chuparon la concha entre los dos, primero uno y después el otro. Luego él se paró en el sillón y le puso la verga en la boca. Ella la agarró con las dos manos y mientras gemía se la introdujo hasta la mitad, que era toda su capacidad bucal.
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