Una semana antes de la boda, los seis se reunieron en casa de Miguel y Laura para ultimar detalles. Platicaron de los hijos: Pilar y Jorge no querían hijos aún, pero acordaron seguir cogiendo con la familia aun cuando Pilar se embarazara. Los cuatro padres se emocionaron con la idea.
Jorge y Pilar se enamoraron. No nomás del sexo, sino del cariño, la complicidad y la confianza. Se hicieron novios, aunque seguían cogiendo con sus padres y entre las dos familias. Pilar era cada vez más caliente y creativa: proponía tríos, dobles penetraciones, juegos nuevos. Jorge la amaba y la se
La semana antes de la fiesta se me hizo eterna. Me la pasaba imaginando a Pilar, pensando en cómo sería verla desnuda, cómo sería mamarle esas tetas grandes y meterle la verga en la panocha. Me masturbaba todos los días solo de pensarlo. Mi madre se daba cuenta porque me veía la verga parada a cada
Después de aquella plática con mi madre, las cosas cambiaron en mi cabeza. Ya no podía ver a mis padres de la misma manera. Cada vez que miraba a mi madre Tere, me la imaginaba desnuda, con las tetas de fuera y la panocha abierta, cogiendo con Miguel o con mi padre. Cada vez que veía a mi padre, me
Jorge narra cómo creció en una familia donde el sexo era natural y sin esconderse. Su madre, Tere, era una mujer caliente y sin tabúes, y su padre, Raúl, disfrutaba ver cómo su mujer se cogía a otros. Cuando Jorge cumplió la mayoría de edad, Tere lo introdujo al “ambiente”: primero con caricias...
Pati y su padre descubren un nuevo placer cuando ella le ofrece algo que nadie ha tenido: su culo. Después, el padre comparte ese regalo con sus hijos, espontáneamente, en medio del acto. Los tres la tienen por todos lados, por todos los agujeros. El padre les dice que la cojan fuerte, que disfruten
El padre reúne a sus hijos en el patio y les confiesa la verdad: se está cogiendo a su hermana. Y les ofrece algo más: que ellos también la tengan. Pati sale desnuda del cuarto, se ofrece a los tres, y la casa entera se convierte en un territorio sin barreras. La primera noche en grupo, los tres....
Una noche en el patio, con cervezas y mezcal, los cuatro empiezan a hablar de fantasías. Las confesiones salen una tras otra: Ivan admite que se masturba pensando en su hermana, Fer confiesa que la mira cuando se baña, Pati cuenta que tiene fantasías con los tres. El padre calla, pero todos saben.
Lo que empezó como una noche se convierte en costumbre. Padre e hija se buscan a escondidas, en las mañanas cuando los hijos salen, en las noches cuando se duermen. Pati aprende lo que le gusta, le enseña a su padre lo que sabe, y entre los dos descubren un mundo de placer que no imaginaban.
Una noche de mezcal, cuando los hijos no están, padre e hija se quedan solos en el patio. Las confesiones salen con el alcohol: Pati admite que tiene fantasías con su padre, y él confiesa que las mismas fantasías lo persiguen. Lo que sigue cruza una línea que ninguno de los dos volverá a trazar.