Morbo negro...
Historia de cómo el funeral de su actual pareja se puede convertir en la oportunidad ideal para que Carlos disfruté de la hospitalidad de la hija de su difunta mujer...
@AnaSur · España
AnaSur
2 kertomukset · fantasias eroticas, infidelidades · España
Historia de cómo el funeral de su actual pareja se puede convertir en la oportunidad ideal para que Carlos disfruté de la hospitalidad de la hija de su difunta mujer...
Este relato ya ha sido publicado por mi en otras páginas. Pero creo que para empezar a que me conozcáis por aquí os lo dejo... Es una historia muy cercana a la realidad, que pude vivir en mi viaje de fin de carrera, hace ya un tiempo...
AnaSur hänellä ei ole julkaistuja sarjoja.
Se preparó para salir, para ella era toda una odisea. Tenía que, subir a la pequeña furgoneta, sacar la rampa para poder subir su silla, anclar bien está para que no se moviese dentro de la furgoneta. Volver a subir la rampa, y salir con la furgoneta después de cerrar su puerta.
Lo estoy, pero de otra forma, hace tiempo que deseo, hacer un juego, follarme a una jovencita delante de Amaia y que ella se excite con la situación. Guay, no piensas que ella puede reaccionar mal
Silvia no paraba de temblar y de soltar gritos, sintiendo como esas vergas parecían hincharse más en su interior y notándose llena de su leche que se desbordaba de la gran cantidad que soltaban ambos. Agarrada al cuello de Tende, tenía mil orgasmos sobre su polla y no quería que ninguno de los dos
Sus ánimos eran un gran estímulo y ese culito era una delicia, apretaba mi polla con suma presión. Era un gusto rozarse con esas paredes y como poco a poco se iba abriendo al paso de mi polla. Macarena cada vez gemía más alto y subía y bajaba su cuerpo todo aquello que le dejaban sus ataduras.
Él se sacó la polla ya erecta y ella se sentó encima. Volvió su cara y se besaron mientras ambos contraían y expandían sus sexos. Las manos de Pablo apretaban sus pezones y frotaban su clítoris, en lentos círculos. Sus dedos rápidamente se impregnaron con los fluidos de Ángeles
El hombre la cogió en sus brazos separándola del suelo. La elevó y la acercó a su cuerpo. Angela dirigió la polla a su coño y se dejó ir entre los brazos del hombre.
Bajó su boca a mi polla y no dejó nada, limpió con amor mi polla repasando cada milímetro y después me la guardó en el pantalón. Que rico y me comió la boca con pasión.
Don Gerard era un hombre algo mayor, aunque parecía cuidarse bastante, practicando seguramente algún deporte. Silvia le observaba y no era capaz de calcular la edad, pero desde luego superaba los setenta años
. Con ella acaricié todo el cuerpo de María. Pasé la pluma por sus mejillas y descendí hasta sus pechos, los rodeé recreándome en sus pezones. Notaba como su piel se iba erizando y cómo de su boca escapaban pequeños gemidos
Perdone padre, ya estoy con usted. - dijo apoyando sus manos en la mesa, haciendo que ese escote me ofreciera una visión excepcional.