La noche promete
Miriam, una mujer poderosa y seductora, me abro al juego del deseo, y cómo un encuentro fortuito en una noche cualquiera se convierte en el inicio de una aventura llena de fuego y promesas prohibidas.
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@ronald.malagon
Ronald Malagón
Alegre sencillo y romántico
Ronald Malagón has no published stories.
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Miriam, una mujer poderosa y seductora, me abro al juego del deseo, y cómo un encuentro fortuito en una noche cualquiera se convierte en el inicio de una aventura llena de fuego y promesas prohibidas.
Relato de infidelidad y deseo prohibido.
Sentí un ataque de celos de los dos lados!, por un lado, morí de envidia al imaginar la verga de Israel penetrar a otra mujer y por otro lado, me dolió el estómago de celos de imaginar a Cecilia gozando con otra persona que no fuera yo!
Sumisa, puta, que volvió a experimentar el deseo de la infidelidad.
Creo que estuve a punto de desmayarme cuando me di cuenta que todos eran ex compañeros de la carrera y algunos de hecho habían ido a mi boda, varios de ellos conocían a mis papás o amigas de la universidad de
Cecy se paró rápidamente y se sentó en la verga de mi esposo que seguía caliente, seguro también le gustaron las tetas de Cecy y ella me tomó del antebrazo para acercarse a mí y darme un beso francés
Me deshice a besos y caricias con ambos, era una sensación muy cachonda estar con dos hombres a la vez, creo honestamente, que toda mujer debería hacerlo al menos una vez en la vida
Tania, al sentir mis muslos en sus manos, perdió toda timidez y acariciándome las piernas con destreza me besó de nuevo y entre besos me dijo: -Porque nunca he tenido una vagina tan velluda en mi boca y quiero hacerte oral, hoy día todas traen depilada la vagina, y una como la tuya...
-Me gustas mucho Mariela, más que ninguna otra mujer, (sentí su verga entrar profundo y retirarse de inmediato de mi vagina), quiero que seas mi hembra, mi mujer y estés siempre dispuesta a hacer lo que te pida yo, te voy a llevar a reuniones y te voy a presentar como mi hembra casada...
Llegué al trabajo y al entrar con esa blusita semitransparente y la minifalda la gente que estaba en la recepción, empleados y visitantes se quedaron mudos dejándome pasar, admirando a esa chaparrita piernuda que dejaba ver descaradamente sus pezones erectos a través de la blusa...
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