Como todo en la vida los años de matrimonio nos habían quitado de arriba las locuras de juventud y el sexo ya no era lo que había sido en su momento y menos con nuestro hijo. Lo cierto era que aunque lo seguíamos haciendo unas dos veces a la semana la pasión se nos había ido poco a poco.
Así que me gustaría que estuvieras cómoda, tumbada o recostada en una sillón o en una cama, un lugar donde puedas sentir cada una de mis palabras y de mis frases, un lugar donde gozar.
Besé a Johanna en la boca y apenas opuso resistencia. Apretaba sus tetas contra mi pecho. La volví a besar. Minutos más tarde estábamos enredados en apasionados besos. Jamás pensé que resultaría tan fácil.
La pareja de amos llevan a su recién alquilada esclava a la habitación del hotel donde la gozan a su gusto.
Soy Luis tengo 34 años estoy soltero y vivo en el mismo piso que las gemelas, coincidimos en el ascensor y siempre nos saludamos, son dos chicas muy simpáticas y educadas, pero de un tiempo a esta parte, he empezado a notar algo distinto en sus miradas, noto cierta picardía.
Tras seis semanas sin relaciones sexuales, con su marido esperando por tratamiento médico para concebir el bebé, allí se encontraba ella el día señalado, en un hotel con otro hombre, excitada, sin oponer resistencia a sus filtreos sexuales.
Volví a subir al baño para apresurarlas y cuál fue mi sorpresa que estaban ambas en el suelo haciéndose un 69. Eso hizo que me calentara y las viera durante un rato, Nubia le metía un dedo en el culo a Lety mientras ella mamaba su vagina con fuerza; eso hizo que comenzara a acariciarme mi vagina encima de mi ropa y al poco tiempo ya estaba mojada
Hace veinte años, que conozco a TITAN, más de una vez, me expreso airadamente su condición de heterosexual, más de una vez, me pareció que es gay, como yo.
La relación con mi ginecólogo siempre había sido un poco especial, pues desde el principio me había dado cuenta que le gustaba y atraía como mujer, si bien nunca me había insinuado nada al respecto, pero eso es algo que las mujeres notamos enseguida en los hombres.
Yo abrí mis nalgas con mis manos lo más que pude para permitir la entrada del consolador pues quería ganarme la más grande, preciosa y deliciosa polla, de pronto sentí como lamían mi culo esto me electrizo