Solía ver las tetas de mi mamá, se empinaba sin bra, solía oler sus tangas llena de mecos o sus jugos de su panocha y culo. Me encantaba ver como salía de la ducha encuerada, pezones paraditos , rosa oscuro, panocha peluda con sus labios rosas y mojados.
A lo largo de mi vida he tenido muchas enfermedades, pero ninguna me ha afectado tanto como una, el aburrimiento. Hay un día extremadamente aburrido, el 15 de agosto, pero el último le esperaba una grata sorpresa a nuestra protagonista. El calor era insoportable, llamaron a la puerta y aparecieron mis dos vecinos, con una propuesta muy indecente.
No hace mucho, descubrí que mi marido me la pegaba con su secretaria, algo muy típico. Mi primera reacción fue la depresión, me derrumbé por completo, porque yo a él tenía en un pedestal de santidad. Y me pasé varios días llorando a escondidas, al final me quedé sin lágrimas.
Tengo 23 años, trabajo como secretaria, y me he acostado con mi jefe.
Una chica baila en un baile con su padre disfrazado sin saber quien es.
Lujuria, calor y la silueta de unas deportivas en la ventana hacen incontrolable la situación...
Es la última parte de un relato donde la hija de mi jefa me hace chantaje y se aprovecha de mi.
Al despertar el capitán, no supo reconocer la habitación donde se encontraba. Estaba desnudo y se sentía aturdido. Segunda parte del relato.
Un muchacho obliga a otro, que lo provoco, a hacer el amor, pero el último termina disfrutandolo.
La tercera parte de esta historia erótica donde la hija de mi jefe me amenaza para tener relaciones sexuales.