La habitación quedó en silencio por unos segundos, solo roto por nuestras respiraciones agitadas y el sonido lejano de la televisión abajo. Mi cara estaba completamente cubierta: semen espeso corría por mis mejillas, goteaba desde mi barbilla y me pegaba el pelo. Tenía la boca llena del sabor salado
Era viernes por la tarde y las clases habían terminado. Mis tres amigos negros —Jamal, Tyrone y Marcus— Cada uno de ellos tenia 18 años estabamos cursando el ultimo curso.
siempre se quedaban un rato más conmigo antes de irnos a casa. Ese día, sin embargo, las cosas tomaron un rumbo diferente.
—Oye,
Mi mamá no esperó respuesta. Me agarró del pelo con más fuerza y empujó mi cara contra sus tetas enormes. Sentí el calor de su piel, el peso de esas tetas 44 aplastándome la mejilla, y el semen de él que todavía me cubría la cara empezó a untarse entre sus pechos.
—Límpiate bien —me ordenó con voz b
Mi mamá se quedó ahí sentada, con las piernas cruzadas al principio, pero al ver cómo ese imbécil no dejaba de correrse encima de sus manos y pies, descruzó las piernas lentamente. La falda se le subió un poco más y ahora sí se le veían claramente las bragas moradas, de encaje fino, pegadas a su coñ
Era la noche del cumpleaños de Diego. Habían alquilado una cabaña apartada para celebrar los 18 años de su amigo. Solo tres: Diego, Marcos y Alex. Después de varias cervezas y una botella de tequila, la música sonaba baja y el ambiente estaba cargado.
Alex y marco eran altos como de 192 de alto cada
Lo que va a ocurrir este dia es lo mejor que me pudo pasar ya que mi mama me dijo que se iría el viernes por un viaje de trabajo
a lo cual me alegré porque era semana santa y esto me iba a dar toda una semana de lujuria y perversión
no dije mucho para no quedar en evidencia pero al llegar al cole
Al día siguiente era jueves y todo cambió. Mi mamá había pedido el día libre en el trabajo porque tenía que hacer unos trámites, así que estaba en casa desde temprano. Andrés y yo lo sabíamos, pero la calentura era tan fuerte que igual decidimos arriesgarnos.
En el colegio casi no hablamos. Solo nos
Al día siguiente (miércoles) el colegio se me hizo eterno. Andrés y yo apenas nos mirábamos en clase, pero cada vez que cruzábamos la mirada sabía exactamente lo que estaba pensando. Yo todavía sentía el sabor de su leche en la boca y el ardor que me había dejado en el culo después de habérmelo meti
Los tres subieron las escaleras del instituto casi corriendo, con el corazón latiendo fuerte. El pasillo del tercer piso estaba todavía medio vacío; la mayoría de los alumnos estaban entrando a sus aulas. Diego iba delante, con paso decidido. Alex y Marco lo seguían, las piernas todavía temblorosas
part 4
La mañana siguiente llegó con una luz grisácea filtrándose por las cortinas. Los tres seguían enredados en la cama, cuerpos pegajosos, olor a sexo todavía flotando denso en el aire. Diego fue el primero en abrir los ojos. Miró el reloj: las 7:15. Tenían que estar en el colegio a las 8:00.
—Mi