Pasé por su brazo mis tetas y él se puso como una moto, la mano que tenía en su pierna fue deslizándose hasta su bulto... el me miro con cara de prohibición pero ya era demasiado tarde mi mano ya estaba acariciando su polla ya erecta desde hacía un rato.
En la habitación sólo se le escuchaba a ella no podía parar gritar pidiendo más, quería más de aquello que él le estaba dando, quería que no se acabara nunca, hacía tanto tiempo que nadie le hacía sentir así de deseable, hacía tanto tiempo que no sentía aquel inmenso placer.
La deseaba tanto y disfrutaba de cada roce suyo en mi piel... pensaba que iba a volverme loca, me hacía gozar tanto que todo parecía irreal, un sueño hecho por y para nosotras, un cuento de hadas con bello final.
Luego de cenar la lleve a la fiesta, era en una casa en las afueras de la capital, con un gran parque y pileta, entramos y estuvimos un par de horas bailando y bebiendo, ella ya estaba en un estado en el que yo podía hacer lo que quisiera con ella.
Retomando el tema, nos pusimos frente a frente y manteniendo fijas nuestras miradas y sin emitir palabra alguna, iniciamos el recorrido de nuestros mojados cuerpos; tomando Mirella la iniciativa de ir descendiendo por mi cuello, hombros y llegando a mis salientes pezones que fueron absorbidos y mimados por su mágica lengua; mientras yo tocaba el cielo por el placer que me estaba dando.
Entregué el paquete a mi señora y para mi sorpresa, era una bombacha consolador...., Alejandra le dijo a Andrea que la ayudase a ponérselo, que la iba a ser suya por la chochita, yo tenía el pene a mil.
¿Quién no ha tenido fantasías eróticas supuestamente prohibidas? ¿Quién no ha pensado, en alguna etapa de su vida, comerse a su prima o a su ...
Llegamos a la casa y después de ir corriendo al baño - mi necesidad más urgente en esos momentos - nos miramos sonriendo y por fin pudimos fundirnos en un ansiado abrazo y en mil besos que desataban nuestra pasión contenida desde hacia tiempo.
Atraje a Raulito con suavidad, con cuidado, no quería, pero con tantos ruegos y promesas de que no le dolería y que se sentía rico, fuí venciendo su resistencia y se puso de cuclillas encima de mi, poniendo el ojete del culo en la punta de mi verga, y comenzó a bajar con sumo cuidado...
Fue complicado ya que su agujerito ofrecía resistencia pero una vez dentro fue fácil iniciar el ritmo, su cara reflejaba una especie de dolor y placer, yo notaba una presión fuera de lo común en mi polla, pero es que su culo se cerraba entorno a mi polla, ya no pude aguantar mas y me corrí dentro de ella una sensación de placer recorrió todo mi cuerpo.