La puta de Sylvia cumplió objetivos II
La polla de D. Jose era enorme, muy gorda y gruesa, larga y llena de venas, oscura, pesada y eso que solo estaba morcillona
@Aldo · México
Aldo
0 fortællinger · México
Aldo har ingen udgivne fortællinger.
Aldo har ingen udgivne serier.
La polla de D. Jose era enorme, muy gorda y gruesa, larga y llena de venas, oscura, pesada y eso que solo estaba morcillona
Dos compañeros de trabajo se desean sin atreverse a dar el primer paso, después de darlo uno de ellos, el sexo está asegurado.
Era un hermoso San Bernardo, con un gracioso porte, le dije hola Tobi, le acaricie la cabeza y creo que me tomó cariño inmediatamente
Primera experiencia sexual de una apasionada pareja de jóvenes mientras ven la televisión en el sofá.
La historia sexual de Silvia donde hace realidad su sueño de coger con su hermano.
Mas tarde al terminar de cenar subí por el postre mientras los demás seguían abajo en la bodega y me dijo José yo te ayudo, ahí me abrazo por atrás y pude sentir su pene duro que se apretaba a mi culo, me beso el cuello y me dijo me vuelves loco, yo estaba empapada y le dije venga para y bajemos, me contesto tu primero que a mi se me nota y a ti no.
Me incorporé y fue entonces cuando la madre de Daniela vió mi aparato. Se quedó sin habla y no pudo ya apartar su mirada de él. Se acercó, lo tomó entre sus manos, y, ante el asombro de Daniela y mío se arrodilló y comenzó a chupármelo magistralmente.
Elsa sintió en el aire un aroma almiscarado de hembra que no era el suyo... era exquisito. Su piel se puso erizada mientras sentía el contacto de los pechos de Jane. Entonces esta se inclinó sobre ella y con los labios tocando su oreja derecha le murmuró: - ¿Qué tal... te gusta, cariño? - Elsa no aguantó más. Se dio la vuelta y la besó desesperadamente en la boca.
De pronto saca un preservativo y me dice que me lo ponga, que quiere ver si sé usarlo, y a la vez me destapa y noto que se asombra al tamaño de mi pene, unos 22 cm, bastante grueso. Lo coge y me lo pone, yo muy cortado, y comienza a masturbarme, lento, rápido, lento, en un momento me corrí y quede exhausto. Mi madre reía. ¡poco aguante ¡ me dice.
Anita al principio ni siquiera quería oír hablar de sexo. Poco a poco, al calor de la amistad que le unía con Paula, empezó a abrirse y a revelar sus angustias. Cuando nació nuestro hijo, Sebastián, Anita empezó a estar en casa casi todo el día, y nos acostumbramos a su presencia cotidiana.
Han har endnu ingen følgere.