Ayudado por su antiguo mentor, su tío Alfredo, Víctor y él ayudan a una frutera a poner su establecimiento a punto para inaugurar. Pero, por el camino, siempre hay tiempo para divertirse sexualmente, está vez en un trío entre Víctor, Alfredo y la frutera.
Víctor es invitado a ver el resultado final del cuarto de la nieta, y se lleva una gran sorpresa cuando ve que no es una niña, sino una chica adorable de diecinueve años, que no le quita ojo a nuestro pintor. Cuando se quedan solos, Víctor hace gala de sus encantos y domina sexualmente ala joven.
Avanzando en su trabajo para la pareja dorada por Arturo y Miranda, Víctor vuelve a levantar pasión en uno de ellos. Esta vez, es Arturo la nueva conquista, quién acaba disfrutando de un gran momento sexual junto al pintor. Anla brocha de Víctor le va la marcha... ¡con todo!
Por fin llegó el turno de Juan. Tras una noche sin dormir, nervioso, en el desayuno se sincera con sus amigos sobre su primera vez... ¡con un hombre! ¿Cómo se lo tomaran Tadeo y Ramón? Aunque, aún quedan secretos; el final está cerca.
Con un matrimonio desastroso, Pablo es un hombre cuarentón que siempre vuelve a casa en metro, en un vagón siempre vacío salvo por la presencia de un ángel, llamado Becky, quién logrará que Pablo le sea infiel a su mujer haciéndole una felación.
Esta vez es el turno de Ramón. Tras el relato de Tadeo, ahora toca saber el mayor secreto que Ramón guarda en su fuero interno, algo que le agrado y lo avergüenza a la vez. Cómo perdió la virginidad junto a su propio padre en un club de alterne.
En una nueva aventura de acampada, Juan insta a sus amigos a que le cuenten sus secretos más íntimos. El primero en contar su historia es Tadeo, quién cuenta como perdió la virginidad, a los veinte años, con la propia madre de Juan.
Carlos está pasando unos días en la playa junto a sus amigos. Pero, un día, tras quedar inconsciente, despierta en una cueva dónde encuentra placer en una criatura que creía que no existía: una sirena.
Matty, a sus setenta años, está viviendo un idilio romántico con un chico más de treinta años más joven que él. Pero deben ir con cuidado porque, si Gregorio, el padre del joven y amigo y vecino de Matty, se enterase de la relación homosexual entre ambos, quién sabe lo que podría pasar.