Este relato es real y llega hasta la actualidad, eso sí, aunque en estos relatos aparecerán cuatro sumisas, realmente, solo son tres, aunque espero conseguir a Conchi, la madre de Miguel, porque a pesar de sus años, me trae por la calle de la amargura. Todo lo demás lo narro tal y como sucedió.
Lindsay jugará con el cuerpo y la mente de su curioso hijo para iniciarlo sexualmente. Prepárate para una clase magistral donde no existen los límites y el aula es una cama.
Wyatt sufre dos avalanchas en un día. La primera en la montaña. La segunda en mi propia cama. Para salvarlo de la hipotermia, sepulto su fragilidad bajo mis voluptuosas curvas para darle calor. Aunque para ello deba cruzar límites sin retorno.
Victor llegó borracho otra vez. Después de una pelea llena de verdades hirientes, intentó compensarlo bañándome. Pero sus manos ya no lavaban. Tocaban. Exploraban. Con cada caricia indebida, con cada dedo que se deslizaba donde no debía, sentí cómo el hermano que conocía desaparecía....
Víctor lo sacrificó todo por mí. Vendió la casa de nuestros padres, gastó hasta el último centavo en mis tratamientos y terapias. La herencia desapareció. Los lujos se fueron. Hasta que solo quedamos nosotros dos, atrapados en un diminuto cuartucho.
Si vas a hacer una travesura, no la hagas a medias. Sonia y su hijo Joaquín quedan atrapados por un huracán en un hotel de lujo. Él, pura inseguridad; ella, mujer de negocios que no admite negativas. Lo que empieza con pequeños juegos para quitarle la timidez, termina rompiendo todos los límites.
Este relato es real y llega hasta la actualidad, eso sí, aunque en estos relatos aparecerán cuatro sumisas, realmente, solo son tres, aunque espero conseguir a Conchi, la madre de Miguel, porque a pesar de sus años, me trae por la calle de la amargura. Todo lo demás lo narro tal y como sucedió.
Mientras mi esposa estaba fuera, convertí el ano de mi hija en un recipiente, la llené de crema, chocolate y fresas… la follé, la revolví y la usé hasta que el pastel estuvo listo.
Mientras llevaba a mi hija a la escuela, la lujuria nos dominó. En un estacionamiento abandonado, la follé sin piedad sobre el capó… y fue ahí, entre gemidos y lágrimas de vergüenza, que Sabrina me confesó su fantasía más retorcida…
Alex secuestra y encierra a su ex, Natalia, en un sótano durante varios días. La rompe con BDSM brutal, edging interminable, gangbang con sus putas, creampies forzados y humillación extrema. La obliga a suplicar, a tragar semen y a aceptar ser su estrella porno.