La provocación interrumpida
Cada vez que mis papás salían, Javier se ponía insoportable.
Era mi mejor amigo desde la secundaria: alto, piel bien negra y brillante, cuerpo de gimnasio y esa sonrisa arrogante que sabía que me ponía loco. Vivía cerca y venía a casa casi todos los días después del cole
Le mamo la verga a mis 2 amigos negros en casa con mi mama asiendo aseo pero no nos dimos cuenta que nos estaba escuchando relato erotico gay
Estábamos los cuatro en el supermercado, era un viernes por la tarde y estábamos haciendo las compras de la semana como siempre.
Yo empujaba el carrito mientras mis tres amigos —Andrés, Mateo y Lucas— caminaban a mi lado, bromeando y riendo. El pasillo de los productos enlatados estaba casi vacío a
Era viernes por la tarde y acabábamos de salir de clases. Mis tres amigos negros —Jamal, Tyrone y Marcus— me habían estado molestando todo el día con sus bromas pesadas y miradas cargadas. Los tres eran altos, musculosos y con esa piel oscura que siempre me había llamado la atención en secreto.
—Vam
Era una noche calurosa de verano en Bogotá. Mis tres amigos negros —Jamal, Tyrone y Marcus— habían venido a casa a ver una película. Los cuatro estábamos en la sala, riéndonos y comiendo pizza, cuando mi papá entró con cara seria.
y nos dijo
—No quiero que suban al cuarto —dijo con tono firme—. Se q
La habitación quedó en silencio por unos segundos, solo roto por nuestras respiraciones agitadas y el sonido lejano de la televisión abajo. Mi cara estaba completamente cubierta: semen espeso corría por mis mejillas, goteaba desde mi barbilla y me pegaba el pelo. Tenía la boca llena del sabor salado
Era viernes por la tarde y las clases habían terminado. Mis tres amigos negros —Jamal, Tyrone y Marcus— Cada uno de ellos tenia 18 años estabamos cursando el ultimo curso.
siempre se quedaban un rato más conmigo antes de irnos a casa. Ese día, sin embargo, las cosas tomaron un rumbo diferente.
—Oye,
Mi mamá no esperó respuesta. Me agarró del pelo con más fuerza y empujó mi cara contra sus tetas enormes. Sentí el calor de su piel, el peso de esas tetas 44 aplastándome la mejilla, y el semen de él que todavía me cubría la cara empezó a untarse entre sus pechos.
—Límpiate bien —me ordenó con voz b
Mi mamá se quedó ahí sentada, con las piernas cruzadas al principio, pero al ver cómo ese imbécil no dejaba de correrse encima de sus manos y pies, descruzó las piernas lentamente. La falda se le subió un poco más y ahora sí se le veían claramente las bragas moradas, de encaje fino, pegadas a su coñ
Era la noche del cumpleaños de Diego. Habían alquilado una cabaña apartada para celebrar los 18 años de su amigo. Solo tres: Diego, Marcos y Alex. Después de varias cervezas y una botella de tequila, la música sonaba baja y el ambiente estaba cargado.
Alex y marco eran altos como de 192 de alto cada