Yo estaba como una loca y lo único que quería era hacerle una mamada, empecé a tocársela por encima del pantalón, pero mi ansia me hizo bajarle la cremallera meter la mano y sacársela, tenia una polla enorme, estaba caliente y su punta muy mojada, me la metí en la boca y empecé a chupársela mientras me tocaba por encima del tanga.
La semana transcurrió normal, hasta que llegó el Lunes a lo cual yo estaba ansioso de poder ver a la sirvienta otra vez.. yo en cierta forma creo que era exhibicionista no se si sea una enfermedad o algo grave (espero que no), pero me gustaba que me viera desnudo o semi desnudo la sirvienta.. quizás mostrarle mi cuerpo a ella le gustaba en cierta forma a ella y no sabía si ella y había estado con un hombre antes desnudo, lo cual pienso que no.
En aquella época estaba saliendo con un muchacho de otra ciudad, y para ir a verlo debía ir y venir en tren de su ciudad a la mía los fines de semana, casi siempre iba yo a la suya porque había mas marcha de salir en plan discotecas.
Entre gritos de los chicos y chicas, me daba toda la prisa que podía para no impacientarles por temor a que me empezaran a romper los estantes donde mi madre colocaba en perfecta armonía montañas de cajitas de todos los colores que contenían azafrán, comino o tomate seco.
Quería levantarme de la cama pero el dolor no me dejaba moverme. Logre hacerme para un lado y me asuste cuando vi la sabana del colchón con un mancha espesa con abundante sangre. Era mía. Me vi las piernas y observe que me escurría sangre y algo como leche espesa.
Se despidieron, el siguió viaje a la casa de sus padres, esa misma noche chatearon, el no dudo de pedir encontrarse el lunes, extrañaba ese falo potente, que no aflojaba y que reencarno las ganas sentidas en su juventud, del dialogo surgió el convencimiento de pasar la noche del domingo juntos..
Una de ellas, rubia de unos diecisiete como yo, rompió entonces el silencio diciendo que no les interesaba saber mi razones de haberme atrevido a llegar a nado hasta el área de ellas y todavía haciéndolo totalmente en bolas, que eso era cosa mía pero que ahora debía seguir sus órdenes y entretenerlas por algún tiempo.
Normalmente después de clase nos íbamos a la granja del instituto, pero ese día llovía a cantaros y decidieron de ir corriendo a casa de Eva en vez de esperar a que parase la lluvia, llegaron empapadas y decidieron de quitarse la ropa y ponerse ya cómodas ya que no pensaban salir en toda la tarde, al rato estaban las tres vestidas solo con una camiseta de dormir y unas braguitas
Las uñas siempre las lleva larguísimas y de color rojo fuerte en sus delicadas y pequeñas manos a juego con sus carnosos labios y las de sus pies; y las joyas, que joyas todas de oro, haciendo un contraste increíble con su moreno, regalo de mi obeso padre para paliar sus largas ausencias debido a sus negocios de empresa y también a la falta de virilidad a la hora de montar a mi madre creo yo.
El pasaba siempre en su auto enorme, saludando parcamente, mi marido se iba al trabajo muy temprano a las seis de la mañana volviendo a las siete de la tarde de lunes a viernes, mis fantasías fogueadas con mis visitas a la pornografía, cada día me llevaban más cerca de caer en el pecado, en el sexo caliente que en mis venas sentía fluir.