A partir de la tercera vez sabíamos todas las poses sexuales inimaginables , sabíamos la practica, esa realidad que supero todas nuestras fantasías de adolescentes, en un momento determinado uno de los seminaristas marcaba en un kamasutra todas las posiciones y variantes
También no sabes como me excitaba cuando te hacía el amor en el despacho (te cogía pues) sabiendo que estaba tu marido cerca, a pocos pasos, a pocos metros, prácticamente ante su presencia.
La andaluza, pasada de copas, le contó que esas fiestas clandestinas las preparaba una organización muy poderosa, que gana mucho dinero por conseguirles mujeres bonitas a traficantes de drogas y a turistas extranjeros y que, incluso, muchas veces las fiestas se efectuaban en el exterior.
Arturo en la otra habitación impasible había desabotonado su pantalón y suavemente acariciaba su delgado miembro en un intento por excitarse, mientras contemplaba a la pareja copular.
Me solté por completo, mi cuerpo y mi mente se esclavizaron en un desenfreno, cuando la primer verga entro en mi boca, pensé en morderla, un hilo de cordura, me indico en gozar de la situación y eso hice, cuatro fueron las mamadas que me trague
Ya desnudos, mamé su verga, cuando la sentí bien rígida, lo monté, mi lubricada vagina por los flujos ya incentivados por sus manos, me dejo "como haciendo cosquillas en la garganta" acabó dentro mío, en un sofá blanco de cuero, era un día perfecto.
Nos invitaron a una quinta y allí fuimos, fuimos al baño , al salir nos encontramos con ambos con el torso desnudo, automáticamente me abrace con el , me beso y me llevó a una habitación, me desnudo suavemente, me lameteo , todo el cuerpo y la vagina, chupándome el clítoris, me abrió de piernas y despacio me penetro, cuando mi himen se desgarró, sentí que esto de ser mujer, era fabuloso.
Soltó mis tetas y las agarre yo, colocó la pija entre los labios de la conchita y empujó... era enorme... toco mi fondo agarrándome las nalgas cogía sin pausa, su cara transfigurada, sacaba y ponía.... estaba por acabar, sentía venir mi orgasmo, él también, la sacó y metiéndola en mi boca
Fue comprenderlo y comencé a soltar una gran cantidad de semen en tres o cuatro espasmos absolutamente fantásticos, que hicieron que mis piernas casi se doblaran, mientras sus manos se cerraban firmemente en la base de mi pene y su boca no dejaba escapar ni una gota de todo lo que en ella eyaculé.
Me dijeron que no tenían ni idea de quién era, que se presentó en la puerta de casa con una invitación y amablemente les indicó (por señas) si podía ir con ellos y como eran gente maja le llevaron, pero después desapareció.