El me volteo de espaldas y me abrazo por atrás, besando mi cuello mientras me decía palabras subidas de tono en mi oído, me decía que se me notaba que me encantaba la verga y que me iba a dar la mejor de las cogidas delante de mi marido.
La historia de como Braulio logra cumplir su mayor objetivo, tener un trio con dos mujeres: su mamá y su hermana.
Apenas la besé, note que ella abría su boca, invitando a mi lengua a jugar con la suya, y así fue, nuestras lenguas se entrelazaron al ritmo de nuestra pasión.
Volvió a colocarse atrás mío y apoyo el glande en la entrada de mi culito, y comenzó a empujar muy despacio. Yo le decía que me duele, pero él me dijo que es normal, que aguante, que después se vendría lo bueno.
Sentí que de la punta le salía líquido. el cual estaba muy baboso, utilizándolo como lubricante para que mi mano lo masturbara mejor, después me enfoque en la cabeza de su verga, esparciendo el líquido que le salía sobre ella haciendo que él se retorciera...
se retiró y fue por una colchoneta, me empezó a besar, me acostó y se puso en medio de mis piernas y empezó a mamar mis tetas, yo ya lo quiera adentro de mí, que me poseyera...
La tomé con una mano, esta vez ya tenía la cabeza afuera, le besé el glande suavemente y volví a besarle los costados, y fue ahí que me di cuenta… había crecido bastante más, ya no era esa pija de 14 centímetros que yo recordaba hacía apenas un ratito, ahora era una muy buena verga, de entre 20 y 22
No sé qué me pasó, estaba totalmente entregada a él, pero como dije que no diría no a nada, finalmente me metió su dedo en mi culo. Primero sentí dolor y molestia, se sentía muy raro, pero después empecé a excitarme con ese jueguito que me estaba proponiendo.
Me estaba deshaciendo lentamente, mientras un volcán se iba formando desde mi estómago hasta mi sexo. Notaba como una fuerza extraña se apoderaba de mí y como explotaba en mi cabeza, haciendo que de mi sexo brotase un nuevo rio, una cascada interminable que seguro había cubierto a Mariano por entero
Fermín diligente se subió a la mesa, abrió mis piernas dejándome justo sobre la boca de la mujer, escupió en mi culo y lentamente me fue penetrando. La imparable lengua de la mujer hizo la penetración mucho más placentera. Fermín entraba en mi lentamente, saboreando cada milímetro de mi culo