Sentí que su coño dejaba de latir sobre mi miembro y retiré mi pene, ahora flácido, y nuestro semen goteó de su agujero húmedo mientras bajaba sus piernas a un lado y me tumbaba a su lado, acariciándole el pelo. Abrió los ojos y sus manos relajaron las sábanas.
Volvió a su posición anterior y parecía aún más deseable, con los pechos estirados contra su pecho y la rodilla levantada, dejándome entrever su coño. Mi polla empezó a endurecerse, pero después de comer quise relajarme, así que me tumbé en la tumbona de al lado y cerré los ojos sintiendo el calor.
More es una chica realmente hermosa, por donde se la mire, y sobre todo es muy coqueta y muy sensual, le encanta vestirse para llamar la atención, tiene un cuerpo increíble, que es la envidia de todas nosotras y seguramente la razón de las fantasías de todos los hombres que la conocen.
Finalmente, luego de que mi esposa me cuento con lujo de detalles con todos los hombres (y mujeres) que folló durante todos estos últimos años, ahora soy yo quien toma la palabra. Pero me toca lo más difícil, decidir cual será el futuro de nuestro matrimonio. Episodio Final.
Siguen las confesiones de mi esposa. Ella me cuenta y yo escucho atentamente sus historias. Me cuenta como se follo a todos los que ella quiso, sin que yo me de cuenta de todo lo que ella hacía a mis espaldas.
Siguen las andanzas sexuales de mi esposa, solo que esta vez es ella la que me cuenta todas y cada una de las veces que me hizo cornudo, con lujo de detalles.
Continuación de como mi esposa pasó de ser una esposa santurrona, a la más puta de todas.
Éste es el comienzo de como mi esposa, una mujer común y corriente, pasó de ser la santurrona que conocí hace más de 20 años, a transformarse de a poco en una mujer necesitada de sexo.
Estallé dentro de ella mientras su coño se contraía sobre mi polla. Arqueó la espalda, echó la cabeza hacia atrás y soltó un grito corto antes de desplomarse sobre mi pecho con la cabeza en mi cuello, sus pezones presionándome y sus dedos tirando de mi pelo.
Alguien nuevo se convierte en víctima de los efectos de las hormonas.