Ella poco a poco estiró las dos manos hasta agarrarle la verga por la mitad; el cuñado solo se recostó en la cama y ella lo comenzó a masturbar lentamente mientras se acercaba para mirarle la verga, muy de cerca.
Risita va y risita viene, entre risas y movimientos hacia como que estaba bailando, pero en realidad se lo estaba cogiendo al pobre Gustavo, que estaba tieso y no podía creer lo que le estaba pasando.
Le decía cosas como: Soy tu puta, quiero que me cojas, o también le decía Cogeme, cogeme, cogemeeeeee.
Hasta que finalmente comenzó a arquear su cabeza hacía atrás, y gimiendo muy fuerte, nos anunciaba que estaba teniendo un orgasmo, que al parecer era tremendo, ya que no dejaba de temblar.
Después de unos momentos empezamos a adoptar posturas que nos permitirán gozar los unos de los otros, de una manera más lujuriosa, lamí sus sexos excitados primero por separado y luego juntos, cuando el la penetro y con toda su verga dentro de su vagina besaba el clítoris
Sentí que mis líquidos vaginales se deslizaban tenuemente por mi entrepierna. Quise detener todo, no estaba segura si podría controlarme y no quería engañar a mi esposo, pero la calentura que en ese momento sentía era mucho más fuerte.