Muéstrame esas tetas me dijo el borracho
Me tocaba el chochito mojadito se sentía muy rico
Bajate el shorts y muéstrame esa cuquita gordita
Me subió la falda el viejo sádico ese y empezó a tocarme
Estaba abierta de piernas con el palo del camarote rozándome los labios de la cuquita
Me corrí el cachetero hacia un lado dejando mi conchita húmeda a la vista
Saludos lectores, aquí dejo mi cuarto relato. Como les comenté al final del relato anterior, Liz me aceptó buscar a un tercero por primera vez. Creamos una cuenta en Facebook y comenzamos a agregar singles cercanos para publicar un anuncio. No habían pasado ni cinco minutos cuando ya llegaban mensaj
Bueno, seguimos y aquí tienen otra pequeña parte de lo que ha sido mi vida de cornudo.
Mi esposa aún se niega a buscar un tercero
Recibí una llamada de mi marido y al oír su voz estuve tentada de desistir de mi encuentro con a mi nuevo amigo, pero antes de que pudiera renunciar a la idea, oí golpear a la puerta. Era Carlos que al entrar y después de cerrar la puerta, me volvió a tomar en brazos, como si fuera suya...
El me volteo de espaldas y me abrazo por atrás, besando mi cuello mientras me decía palabras subidas de tono en mi oído, me decía que se me notaba que me encantaba la verga y que me iba a dar la mejor de las cogidas delante de mi marido.