Vero y los Senegaleses II
Despues de conocer a Ubuntu y Ibrahim, Vero conoce a Dredd para una despedida de argentina con toda la hospitalidad que ella es capaz
Bu site açık erotik kurgu içerir. Tüm karakterler 18 yaşında veya daha büyüktür. Devam etmek için ikamet ettiğiniz ülkede reşit olmalısınız.
Girerek şunu kabul edersiniz: yasal uyarı · RTA etiketi
@Vero · Argentina
Vero Blaquier
Hola soy una mujer de Argentina, tengo actualmente 38 años, estoy casada con Claudio, vivimos por la zona de San Isidro. Me gusta mucho el sexo sin compromisos
10 hikâyeler · maduras, confesiones, interracial · Argentina
Despues de conocer a Ubuntu y Ibrahim, Vero conoce a Dredd para una despedida de argentina con toda la hospitalidad que ella es capaz
Vero intenta escribir un relato, pero su computadora no funciona un técnico la repara y le hace una propuesta que cambiaría su relación con los lectores.
Mi esposo invita a dos Ejecutivos Senegaleses, y yo debo servir el postre para demostrar la hospitalidad argentina hacia ellos
Vero necesita un masaje reparador y conoce un masajista muy particular
Despues de conocer a Santi, Vero vuelve a comprar mercaderia con entrega a domicilio y tiene una agradable sorpresa
Después de su experiencia en el taller Vero recibe un service a domicilio.
Vero leva el auto al taller y le hacen un service completo
Vero jugo a ser prostituta y las cosas tomaron un giro inesperado
Vero recibe el pedido del supermercado y recompensa al repartidor
Vero seduce a unos albañiles y termina en una fiesta inolvidable
Lo más bonito de la fiestas es el pregón, ¡eso si que es bonito!, porque si además traen a un forastero famoso, de nivel eso sí: Jorge Javier Vázquez, Lina Morgan, Cristina Tárrega...y los reciben las autoridades del pueblo: la reina de las fiesta: la reina de las fiestas con su madre, las damas de honor con sus madres, los de la banda de música con sus madres... ¡Vamos, todas las madres del pueblo!!!
Yo le pregunte porque no un Martes, que es lo que realmente pasaba y de tanto insistirle me dijo que su ex pareja le había llamado el día Domingo y que lo había escuchado muy mal y que había hecho algo que incluso nunca lo hizo ni cuando andaban y era de que se había preocupado y por esa circunstancia llegaba éste cuate el día Martes y no tenia fecha para irse.( Para esto él es mayor que él y que yo y trabaja en el DF.).
Me encanta ser mujer, me fascina tener las partes adecuadas para gozar y hacer gozar, hasta el límite, con esos hermosos hombres que te penetran con su miembro viril en los insondables tesoros del sexo palpitando y ardiente. Ser penetrada y recibir los jugos del macho, es uno de los placeres más exquisitos que nos ofrece la naturaleza.
Cuando ya se la había quitado dejó de besarme y la contemplé, y ahí estaba ella desnuda con un tanga rojo que me estaba volviendo loco. Me levanté del sofá y se sentó ella espatarrada. Yo me coloqué en cuclillas con mis manos le aparté en tanga y empecé a chupar su coño como si mi vida me fuera en ello.
Monólogo del Club de la comedia: ¿Qué ocurre cuando nos enamoramos? ¿acaso nos volvemos imbéciles?
Esto paso hace varios años, estábamos en un albergue y yo me escape por la noche para ir a follar, fui preguntando cuanto valía el completo y a la puta mas barata la pille, era una puta fea, pero tenia unas buenas tetonas, pero en ese momento tenia la regla y la tuve que dar por el culo sin parar, ella se corría de gusto como un puta zorra.
Nunca le conté esto a mi marido, porque no sabía cual podía ser su reacción, a pesar de que él es bueno y comprensivo, un pan de Dios, en fin que fue lo que me cautivó de el, siempre con buen talante para todas las situaciones.
Y así vamos creciendo y creciendo. Y vamos almacenando cada vez más muletillas, hasta que llega un momento en que tenemos muletillas para cualquier situación. Por ejemplo, cuando estamos en grupo y de repente se acaba la conversación, mientras pensamos algo que decir empezamos:
Se acerco a la nevera y cuando se agachaba a coger la leche perdí los papeles y le acaricie las piernas por detrás hasta llegar a su clítoris, el cual pude tocar a través del tanga que llevaba.
Aquél día, como tantos otros de verano caluroso y pegajoso, me encapriché con un vestido camisero de color ocre con flores silvestres que acentuaban la expresión de mi rostro; no así a mi cuerpo, algo metido en carnes por la dejadez y el paso de los años, que estaba pidiendo a gritos un buen reciclaje, empezando por la estética, que me pareció era lo mejorcito que podía hacer en aquellas fechas.