Cuando terminamos vi su cara de satisfacción y él vio mi verga que esta a mil, por lo que me dijo que como asistente no podía permitir que esa verga estuviera así por lo que sí tenía que descarga leche nuevamente que fuera en su culo o en su boca.
El inicio de su vida sexual fue para el y para mi el mejor momento de nuestras vidas. El tiempo y nuestros sentimientos guardados hicieron el resto. Somos felices al fin!.
Hasta este momento ella no había pronunciado ni un sola palabra. La habitación contaba con un jacuzzi a un lado de la cama, me levanté toma la botella de champaña y le pedí que se metiera conmigo me pidió que la esperara un poco se levantó fue al baño y tomó una rápida ducha regresó y se metió al jacuzzi tomamos unos copas más y la comencé a besar y su respuesta fue más apasionada que al principio, ya había perdido un poco la pena de saber que estaba siendo infiel.
Cenamos, y a los quince minutos volvieron a apagar las luces, esperé que su marido se durmiera y volví a la carga, nada más que esta vez ella no dormía, me atreví igual a ver que sucedía, comencé acariciándole las piernas, y subía hasta sus bragas, ella abriendo sus piernas.
Me gustaría que si puede leer esto, me dijese algo el viernes y quedar con ella, y poder repetir esa velada tan agradable, quedaría en su casa donde vive, o si fuera muy difícil en algún lugar que pudiésemos los dos.
Yo la seguí hasta su piso, era un piso antiguo que lo había reformado tenía un amplio salón, que servía de comedor estar y estudio, un dormitorio con una cama muy amplia, una cocina y un aseo.
Tengo un apartamento muy acogedor en la playa, al que suelo ir todos los fines de semana y temporadas de vacaciones como ahora a descansar y a ponerme morenita, me encanta tomar el sol y a veces voy a las maravillosas playas nudistas que tenemos por aquí.
Y el gozaba enormemente, estaba extraviado en el placer, agarraba mis caderas y se hundía cada vez más en mi, subió mis piernas a sus hombros para clavarme mas, mas adentro, más profundo.
Luis enjabonaba a Sandra y Sandra le enjabonaba el pele a Luis, al cual se le volvía a poner erecta, pero Sandra le dijo: Luis ya ha sido suficiente, ¿o es que quieres otra más aquí en la ducha?, él con su pene erecto mirando al cielo, la contesto que le gustaría.... en ese momento sonó el timbre de la puerta y se asustaron los dos.
Ya no se quejaba, así que la metía por un lado y por el otro. ¡Que agujeros!. Como yo no quería correrme dentro de ella para evitar malos rollos, me concentré en el culo hasta que descargue todo lo que tenía.