Placer de una hermana
Todo empezó un día, mis padres habían salido a comprar, yo me desperté tarde y lo primero que hice fue ir al servicio, al abrir la puerta, me encontré a mi hermana totalmente desnuda, dispuesta a meterse en la ducha.
@may.gonzalez
may González
may González Yayınlanmış öyküsü yoktur.
may González Yayınlanmış dizisi yoktur.
Todo empezó un día, mis padres habían salido a comprar, yo me desperté tarde y lo primero que hice fue ir al servicio, al abrir la puerta, me encontré a mi hermana totalmente desnuda, dispuesta a meterse en la ducha.
Todo sucedió hace un par de años, mi cuñada vive con su novio desde hace unos cuatro años pero hace dos, tuvieron una discusión y mi cuñada llamo a su hermana para ver si podía venirse a casa, hasta que se arreglara con su novio.
Aún no se por que, para abrir el grifo puse una pierna a cada lado del fontanero, por lo que al quedar abierta de aquella forma le di una ocasión para verme todas las bragas que ya debían estar un poco húmedas, ya que cada vez me estaba poniendo más cachonda.
Hace tiempo que escribí mis experiencias de amor y sexo en mi vida, no es mi fantasía es mi realidad, lo hice en forma de diario aunque en pocas partes, ahora que encontré este lugar en la red me gustaría compartirlas con ustedes.
Desde niña lo había visto siempre por la casa, era uno más de la familia, pero para Mercy era algo más………era el hombre del que estaba enamorada, y estaba dispuesta a hacer lo que fuera por tenerlo. Y lo haría, estaba decidida.
Empecemos por encontrar una deliciosa excitación en que mi mujer se quitará el top del bikini en la playa. notar las miradas, casi siempre indirectas, disimuladas, de los hombres en sus senos nos producía una enorme calentura. En las noches, después de una tarde de playa, comentábamos una u otra mirada e imaginábamos cientos de hombres mirándola y masturbándose y, por supuesto, copulábamos como conejos.
Allí estabas, enfrente de un grandioso mural realizado con la técnica del óleo; representaba un muchacho, casi desnudo, que yacía sobre una cama de cabezal de hierro, rodeado de sábanas blancas y muchos cojines. Sobre sus blancas y bellas nalgas, apenas tapándole las caderas, una camiseta de seda color hueso, con muchos bolsillos, que le llegaba hasta las rodillas. Posición fetal de un bello durmiente.
Oh! Sabes que placer sentía, cuando tu lengua jugaba con mis pezones, haciendo circulitos... cuando jugabas a tragarte mis senos... como me excitabas.... y cuando mientras tenias mis senos en tu boca y acariciabas mi rajita, húmeda, hirviendo de placer... que grande sentía mis labios mayores a través de tus dedos... estaba completamente depilada para ti... y tus dedos se deslizaban por mi rajita arriba a bajo y luego penetrando un poco para acariciar mi clítoris que estaba duro y pulsante...
Entre cosa y cosa me fui acercando hasta él, ya cuando estábamos uno enfrente del otro sintiendo nuestras respiraciones le pedí me dejara sentir su estomago, a lo que no opuso resistencia. Al sentir yo aquel hombre moreno, duro como la roca, sentir su olor a recién bañado, sentir su calor corporal casi pierdo el control, lo único que alcancé a preguntar con mi mano en su abdomen fue
Katia seguía delante de mi con el rostro imperturbable. Angélica me miraba juguetonamente. En ese momento alguien toco a la puerta. Mire con cara de miedo a Katia, no parecía ni sorprendida ni enojada por lo que estaba viendo, aunque su rostro era de piedra, la chispa de sus ojos delataba el placer que sentía al verme así. Yo baje la mirada.
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