Affaire de oficina parte III
Ella tomó el control y comenzó a moverse dando sentones en mi miembro, lo hacía lento, estaba escurriendo, tomé un poco de su néctar con mis dedos y lo llevé a su…
@Ake Saliri · México
Ake Saliri
Soy un hombre de 40 años, aquí escribiré historias sobre mi vida sexual, la mayoría son reales sólo cambié algunos nombres, lugares, profesiones para mantener l
17 hikâyeler · heterosexuales, autosatisfacción, infidelidades · México
Ella tomó el control y comenzó a moverse dando sentones en mi miembro, lo hacía lento, estaba escurriendo, tomé un poco de su néctar con mis dedos y lo llevé a su…
Me puse de pie detrás de ella y coloqué mi pene entre sus nalgas, lo froté un par de veces, tomé con mi mano un poco de humedad de su vagina y lubriqué mi pene, puse la punta justo en su culo y comencé a…
Me senté a la orilla de la cama abrí mis piernas para dejarle el espacio libre y tenerla bien cerca, mi mirada estaba perdida viéndola hacer lo suyo, recogí su cabello un poco para poder observar mejor.
Mientras esperaba solo en casa de nuestro amigo Ángel sentí ganas de ir al baño, así que fui, entré, oriné y mientras me lavaba las manos vi el cancel de la regadera entreabierto y colgada en la llave estaba una tanga de su mamá.
Nos metimos al baño, cerramos la puerta, traíamos el pants escolar así que eso facilitaba, me bajé el pantalón y el boxer, él hizo lo mismo y no pude evitar mirar, me llamaba mucho la atención el contraste en cuanto al vello, ver mi pubis aún lampiño y el suyo lleno de vello oscuro y largo…
Había querido experimentar con ello y qué mejor que hacerlo con una mujer de fuego como era Julieta…
Un encuentro más con Itzel, lleno de lujuria y experiencias nuevas, algo intenso, delicioso, indecente…
Esta pequeña serie está llena de placer con una chica con la que disfruté cada encuentro, cada orgasmo…
Una foto en un estado de whatsapp trajo consecuencias inesperadas gracias a un descuido ¿o no?
El hecho de conocer a su esposo y sus hijos no nos impidió darnos un pequeño gusto…
Voy a un colegio privado (uso ese uniforme que tanto calienta; falda azul tableada, camisa blanca como las medias, corbatita y zapatos) y aunque me masturbo casi a diario, todavía soy virgen (no quiero iniciarme yo misma ni con un chico cualquiera).
Una de las tardes que estábamos solas en casa, nos metimos a mi baño y cerramos la puerta con cerrojo, como tales niñas que éramos nos gustaba ir juntas al baño y quedarnos allí un buen rato encerradas, hablando.
Los pelos de mi chochito, negros y fuertes, se estaban empapando de liquido blanco y pringoso, necesitaba masturbarme ya de la forma en que lo hacía siempre, pero aun quedaba un poco para eso.
Y que se acerca el otro chavo y entre los dos empiezan a quitarme lo poco que me quedaba de ropa, dejándome totalmente desnuda con mi sostén y mis braguitas en el piso, a mis pies. Mientras el jefe me daba de lengüetazos en los pechos el otro exploraba con sus dedos mi sexo.
Me perdí en el placer de tal forma que apenas reaccione mientras me levantaban de la cama para ayudarme a montar a uno de ellos que estaba recostado sobre el taburete, de modo que mis piernas quedaron bien abiertas a los lados de este para conseguir que fuera penetrada nuevamente hasta el fondo de mi vagina, mientras volvía a cabalgar sobre esa enorme verga, mi cuerpo era atendido espléndidamente por todo tipo de caricias que me iban llevando otra vez al máximo deleite mientras luchaba para coordinar el ritmo de mi galopar.
No pude resistirlo, lo lamí desde todos los ángulos, luego lo introduje en la boca y comencé a mamarlo con deleite, me encantaba su sabor y sus gemidos me excitaban aún mas. Empecé a follarlo con la boca, con tanto ímpetu, que no me di cuenta que se iba a correr, hasta que derramó todo su caliente semen, que no dudé en saborear y tragar.
Me imagine porque se escapaba al agua. Que gran verga tendría, que deliciosa erección. Me gustaba jugar así con el. Ponerlo fuera de si. Excitarlo para ver su reacción. Así lo hacia con mis compañeritos de curso.
El esposo recibe un video donde su mujer empieza a ser violada y acaba entregada a su violador.
La estábamos haciendo sufrir y al mismo tiempo le provocábamos un inmenso placer y excitación. De nuevo, Flavio se apoderó de ella, la puso de rodillas en la cama dándole la espalda, sus manos se aferraban al cabezal. El paseó su miembro a lo largo de su sexo, luego lo encaró y la penetró con suavidad.
Me sorprendía a mi misma, nunca antes se me había pasado por la cabeza engañar a mi marido, nunca había tenido motivo, y ahora tampoco lo tenía pero en mi cabeza se empezaba a gestar la idea de tener una aventura extramatrimonial.