Al salir del trabajo
Mar sentía como esa preciosa polla le iba llenando por dentro, como poco a poco, se iba haciendo con los favores de esa polla, casi monstruosa.
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@alberto.herrera azpeitia
Alberto Herrera azpeitia
Alberto Herrera azpeitia har inga publicerade berättelser.
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Mar sentía como esa preciosa polla le iba llenando por dentro, como poco a poco, se iba haciendo con los favores de esa polla, casi monstruosa.
Dilo, hija, cuéntame lo que sientes. ¿Te gusta tocarla? Claro padre, tan gorda, tan caliente, tan palpitante, es preciosa. Nunca habías tocado una. ¿No? No nunca. - añadió y le salió una risa floja.
Me levante sin prisa, ese día ya tenía todo hecho, me faltaba llamar a esperanza para ver que tal seguía y despedirme de Carmen. Llegue sobre la una a la oficina, quede con Carmen para comer y llame a Esperanza.
Se desvió del camino de nuestra casa, no sabía a dónde iba, pero me excitaba estar en sus manos, manos lujuriosas y expertas en dar placer a una mujer viciosa como yo. Llegó a un edificio con garaje, abrió el portón con un mando a distancia y bajó dos plantas. Paró en una plaza doble.
Besaba su cuello a la vez que acariciaba sus pechos y ella movía su culito, buscando el roce de mi polla. Mis manos subían y bajaban por su cuerpo, redondeando sus pechos. Mi mano izquierda se detuvo entre sus piernas, noté su humedad, a la vez que notaba como mi polla crecía entre sus nalgas.
Me gusto la sensación. Me dijo que me volteara y me pusiera en 4 sobre la cama.
De repente, te puse las manos debajo de los brazos para alzarte y sentarte a horcajadas sobre mi regazo, dejándote mirando al frente. Quería follarte y estaba al límite. Pero antes debía esperar la orden. El árabe salió de su escondite, me miró y asintió con la cabeza.
Eso espero. La veré esta noche. ¿Esta noche volverás al despacho de la madre superiora? Si padre, me dijo que lo hiciera a las diez y que fuese totalmente rasurada. Me dio un hábito nuevo y algo más justo y me despidió con un azote hasta hoy.
Pero casi nada más empezar a hablar se nos acercó una rubia impresionante que dio dos besos a Ana saludándola. Ana amablemente nos presentó, María, Pablo, Pablo, María. María se acercó a darme dos besos, clavando sus tetas en mi pecho, mientras su boca se acercaba mucho a la mía. Ana se tensionó
Puse a Carmen a cuatro patas encima de la cama mientras Unsinn ponía su coño cerca de su boca. Dejé que Carmen empezase a comer el coño de Unsinn, para ir poco a poco acelerando el ritmo hasta conseguir una fenomenal corrida de Carmen con la boca llena de los jugos de Unsinn.
Han har inga följare än.