Al llegar a casa, no podía dejar de pensar en Manuel y su pene sudado en mi boca. Cada vez que esa imagen ocupaba mi mente sentía mi tanga humedecida.
Pero yo tenía un marido, cuando entré a casa, fui directo hacia el, lo rodee con mis brazos y le di un buen beso con lengua, un beso muy cachondo.
Mi marido poco sorprendido me aparto sutilmente de el y me dijo "Los niños siguen despiertos, te estaban esperando" mis hijos estaban sentados en el suelo frente a la pantalla, viendo una película, eran casi las 10 pm, así que los fui a acostar.
Me apresure, les coloqué sus pijamas, casi ignorando que estaban ahí, los arrope, les di un beso en la frente a cada uno y cerré la puerta de su cuarto para por fin ir al mío donde mi marido esperaba.
Cuando entre en mi cuarto mi marido ya no tenía camisa, estaba solo con su pantalón, así que me fui sobre de el, el me siguió el juego y pensé "por qué no?" De los besos poco a poco, me puse en cuclillas y le baje los pantalones, mi marido sonreía cuando de pronto me quise meter su pene en mi boca y el me aparto de golpe.
Apenas le había dado un besito en el glande cuando me dijo "sabes que eso no me gusta" y pensé de acuerdo, lo tumbe en la cama y me monte en el, y al intentar introducir su pene en mi vagina que estaba mojada desde que salí del colegio, su pene ya flácido fue incapaz de penetrarme.
Me dijo "es tu culpa, sabes que no debes hacer eso, tu boca para mí es sagrada, otra noche será" me quito de encima se subió el calzoncillo y se dispuso a dormir.
Obvio esa noche me toque cuando el quedó profundamente dormido.
Al día siguiente los reclamos de mi marido continuaron, haciendo mención que ya no tenía remedio, que cada vez que tomaba lo hacia hasta perder la consciencia y que no me importaba que mis hijos me vieran así.
Finalmente el día 15 de septiembre para celebrar la noche mexicana, me puse una minifalda de lentejuelas con los colores de la bandera, un crop top rojo escotado, con mangas sueltas que me dejaban los hombros descubiertos y unas zapatillas abiertas blancas.
Mi marido y algunos hombres de la familia me comían con la mirada, yo fogosa por sentirme tan deseada comencé a beber inconscientemente sin saber que eso detonaría una discusión gigantesca.
Mi marido ya fastidiado de que su sexy esposa dirigiera el descontrol en esa fiesta me tomo de la mano y me llevo a una habitación, pense que por fin podría saciar mis ganas con un pene dentro de mi.
Hasta que de forma muy seria me dijo "Estás muy tomada, detesto que te comportes así, que te vistas así, detesto que cada vez que tomas piensas en tener sexo como una cualquiera" y salió de la habitación.
Escuchar eso no me derrumbo, no al menos en ese momento. Tome mi celular, baje mi blusa dejando mis enormes tetas al aire y me tomé una selfie, le envié la selfie a Manuel y le dije, "mañana nos vemos aquí (envié la ubicación de un motel, al que fui años atrás con mi marido) quiero dar el grito contigo".
A la mañana siguiente mi marido llevaría a mis hijos al desfile militar, situación relevante para poder darme mi escapada. Yo iría con ellos, o ese era el plan pero creo que era obvio que estaba desinvitada, quizás mi marido pensó que haría un show en la calle.
Al día siguiente me levanté, me bañé y me vesti con un top crop con tirantes con los colores de la bandera que apenas cubría mis enormes tetas con unos leggins súper ajustados y unas zapatillas abiertas rojas.
Cité a Manuel 8:30 am. Muy puntual me envió un mensaje cuando se instalo en el motel. Así que salí de casa y llegué apenas 11 minutos después. Entré di mi nombre en recepción y el hombre que atendía se sorprendió, tal vez, relacionó que el hombre que me esperaba en la habitación era muy poco para mi.
Entré a la habitación, baje la cortina y después de una exhalación profunda subí por las escaleras, toque a la puerta, le pedí que grabará mi entrada y así lo hizo, me vio desde una par de escalones arriba, con ese escote, y esos leggins que hacían más evidente mis caderas prominentes.
Me dió un beso en la boca e inmediatamente metió su lengua mientras con una mano me tomaba fuerte por la cintura con la otra agarraba uno de mis glúteos, y así hubiéramos seguido pero yo no estaba a tono, así que lo separe de mi y le dije que pidiera un par de tragos.
Entonces Manuel saco de una mochila una botella de tequila barato y un par de caballitos y los sirvió, nos los tomamos e inmediatamente sirvio otros y así como los sirvió me lo tome derecho.
Y empezamos la faena, yo estaba sentada a la orilla de la cama el estaba de pie frente a mi, cuando me quito el caballito de la mano y lo puso sobre el buró se fue encima de mi, me abrió de piernas y se abalanzó para besarme el cuello y mis tetas mientras frotaba su pene entre mis piernas.
Me volteo y sin dejar de frotar su pene pero está vez contra mis glúteos comenzó a desabrochar el crop top que llevaba arriba y justo antes del último botón me volteo nuevamente para observar mis tetas en vivo y en directo. Nadamás las vio y se pegó como un becerro a lamerlas y besarlas mientras metía sutilmente su mano en mi leggin y llegando directo a mi tanga que escurría de lo cachonda que estaba.
Y antes de quitarme la parte de abajo pensé porque no me quito este deseo con el, así que de forma brusca lo empuje le baje el pantalón y de una me metí esa verga palpitante a mi boca y empecé a mamarla tan duro, dos veces me aparto la cabeza de su pene una porque le dolió y la otra porque no se quería venir rápido.
Y finalmente me puse de pie para bajarme el leggin y solo al bajarlo Manuel me tumbo boca abajo me hizo la tanga a un lado e introdujo su pene en mi y comenzó a embestir una y otra vez mis glúteos.
Posterior a eso después de finalmente quitarme el leggin lo tumbe en la cama y me subí para darnos placer a sentones mientras el chupaba y mordía mis tetas.
Después me recostó boca arriba y poniendo mis piernas en sus hombros continuo penetrandome mientras sujetaba fuerte mis tetas y así termino la primera faena con el eyaculando dentro de mi.
El continuo besando todo mi cuerpo mientras yo me servía otro trago de tequila. Estábamos empapados en sudor entonces le dije que quería relajarme en el jacuzzi.
El lo preparo y una vez listo entré el de quedó fuera pensó que era solo para mí. Lo invite a entrar conmigo y tan solo entró lo acerque a mi mientras el seguía de pie y comencé suavemente a lamer su pene y sus testiculos hasta ponerlo ligeramente duro de nuevo.
También aproveche tener mis tetas mojadas para masajear su pene con una buena paja cubana, finalmente el relajado y sentado en el agua caliente y yo con mi boca y mis tetas a su disposición lo hice eyacular de nuevo sobre mi cara.
Después de una buena ducha y de mensajear un poco con mi marido, Manuel se disponía a hacerlo de nuevo, saque una lencería con encajes rojos. Me puse las zapatillas y al ritmo de canciones de table dance le baile como una auténtica bailarina exótica mientras le permiti que me aceitará todo el cuerpo.
Su pene recorrió cada centímetro de mi cuerpo, lo paso por mi cara, mis pechos, mis nalgas, mis piernas, lo introducía dentro de mi a forma de juego, lo metía completo y lo sacaba para volverlo a introducir, y al mismo tiempo comenzó a juguetear con sus dedos en mi vagina.
Pero hizo algo que no tenía en mente, con su dedo meñique comenzó a presionar ligeramente mi ano, al poco tiempo introdujo uno por uno todos sus dedos, y después de sacar su pene de mi boca lo introdujo muy despacio en mi mayor tesoro, solté un gemido, gemido que lo hizo actuar de forma más lasciva.
Me mordió los senos y después de darles varios b besos dijo "Voy a extrañar ver cómo rebotan" me volteo, y comenzó a penetrar mi culo, me daba nalgadas y lo escuchaba sonreír de felicidad cada vez que me hacía gritar de placer.
A los 3 segundos de sacar su miembro recién eyaculado, dejando mi culo lleno de su leche, recibí un audio de mi marido, pidiéndome perdón.
Junto con una foto de el y mis hijos disfrutando el desfile. Yo mire esa foto con mi cara contra la cama y el culo levantado.
Me despedí de Manuel, no dejaba de besarme ni de meterme la lengua, además de manosearme con manos extendidas.
Después de pagar toda la cuenta del motel, lleve a Manuel a su casa, nos despedimos con besos cachondos mientras me golpeaba suavemente mis senos y ponía mi mano en su pene duro.
Me fui a mi casa, al llegar me di un buen baño, y me recosté en cama, cuando menos sentí caí rendida de sueño, hasta que llegó mi marido con comida para pedirme perdón.
Fin de la segunda parte...