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Mi esposa Susana siempre ha sido muy caliente, nos conocimos hace muchos años y desde antes de casarnos notaba que ella tenía muchas fantasías sexuales que me decía y me calentaban mucho, hicimos algunas cuando éramos novios, pero la que me pidió hacer en nuestra luna de miel es una de mis favoritas
Un día me encontraba en mi fabrica en el área de ensamble, por flojera de ir al baño en las oficinas decidí entrar al de los empleados y cuál fue mi sorpresa al ver pegado en la puerta por dentro de uno de los cuartos de baño un recorte de revista donde aparece mi esposa.
A ella siempre le a gustado poner caliente a otros hombres estando con migo, al principio a mi me molestaba pero después de 15 años de casados me empezó a llamar la atención y calentarme
Mi esposa, profesora, es secuestrada por dos alumnos calientes que saben de sus aventuras con mi amigo Juan. La drogan, la llevan a un hotel y la someten a un intenso encuentro sexual, cumpliendo sus fantasías más oscuras. Al regresar, me muestra su estado, excitándome con los detalles de su experie
Llevé a mi esposa a casa de mi mejor amigo Juan para una noche de juegos sexuales y placer intenso, recordando y superando una experiencia pasada donde la engañamos con dos hombres negros. La atamos, la vendamos y exploramos sus límites, llevándola a un viaje de sumisión y éxtasis.
Fui enviada a un lugar secreto para ser entrenada como amante perfecta. Durante tres días, soy sometida a intensas sesiones de sexo y BDSM, observada por espectadores ocultos. mi esposo y su mejor amigo, Juan, me apoyan en este viaje de descubrimiento y placer.
Una escapada a una cabaña en el bosque se convierte en el escenario perfecto para cumplir una fantasía prohibida. Mi esposa, vendada y sumisa, es dominada sin piedad por dos hombres frente a mí, mientras grabo cada instante. Doble penetración, control absoluto, placer sin filtros… y cero sentimiento
Creía que la iba a follar por delante, por lo que cuando me chupé el dedo y se lo metí por el culo sin miramientos, dio un respingo y empezó a pedirme que no se lo metiera por ahí que la dolía mucho.
En eso que se despierta el morro y yo aferrada a su pene. me lo estaba devorando, y que se me queda viendo, el pobre estaba asustado, parecía un cachorrito asustado, yo me puse bien colorada, ja, ja ahí estaba yo a mis 20 años, chupándole la verga a mi hermanito de 15.
Siempre lo último que hacía era revisar las pantaletas de Linda, normalmente las que había usado ese día estaban en la parte superior del canasto de la ropa sucia, pero no esa noche, tuve que rebuscar en el canasto entre toda la ropa para encontrar a mediación la tanga negra que yo había visto que ella llevaba ese día.
Tras tres intentos de entrar en mi sin poder, desistió y me sentí aliviada al sentir que dirigía su boca a mi sexo, note su lengua cálida en mi clítoris, algo mucho mejor que mis dedos y empece a humedecerme, su legua frotaba chupaba y empujaba mi clítoris, era muy agradable, me estaba poniendo a cien, estaba muy mojada.
Poco a poco mi cuerpo se fue soltando hasta que estalló moviéndose desenfrenadamente mientras de mi boca salían lujuriosas palabras pidiendo más y más hasta que el desenfreno total me inundó con un violento y salvaje orgasmo.
Era mi prima pequeña de 20 años, una adolescente de pelo rojo como el fuego y rizado, igual que el mar enfurecido, sus ojos verdes intensos que atraían hasta el hombre mas cabal, su cuerpecito dulce, tierno, suave sus curvas, provocativas acariciadas por aquel vestido blanco que dejaba entrever su lindo pubis, con una piel blanca pura sin pecas sus labios carnosos.
Dejé de observarla y me concentré en su vagina que ya se encontraba anegada con sus líquidos y mi saliva, continué pasando mi lengua por sus labios y luego por su interior hasta dirigirme directamente a su clítoris.
Para mí es algo totalmente nuevo.Nunca me he colocado zapatos de mujer. Nunca he tenido un delantal puesto. Y nunca había sentido un objeto extraño entre mis nalgas. Y por añadidura, muy poco he aseado cuartos, ni siquiera el mío.
Los dos sincronizados empezaron a bombear dentro de mí cuando uno la sacaba de mi coño el otro la hundía hasta las entrañas en mi culo, me sentía desfallecer por el inmenso placer que estaba teniendo, no podría decirles cuantos orgasmos a la vez tuve, pero fueron muchos.
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