Me moví con mucha suavidad, para intentar que el placer se sobrepusiera al dolor. Y debí conseguirlo, porque, a no tardar mucho, sus piernas se abrazaron a mi cintura haciendo aún más estrecha la unión de nuestros sexos. Y todo su cuerpo se vio sacudido por las oleadas de placer de su primer orgasmo.
Caderas redondas, un trasero muy apetecible, y unas bonitas piernas. Todo ello enfundado en un elegante vestido de color negro. En torno a su largo cuello, un collar de perlas resaltaba sobre su piel tostada. Estuve a punto de soltar un silbido de admiración.
Casi todos los varones habían intentando sin éxito algo con ella y de todo el personal de la empresa él fue designado para participar junto a ella y otros dos compañeros mas.
Regresamos después de la una. Tras cenar, habíamos paseado por la playa en penumbra, a la que apenas llegaba la iluminación del paseo marítimo, dejando que el agua tibia del mar acariciara nuestros pies. Habíamos estado hablando de mil cosas toda la noche; verdaderamente, Eva e Liliana estaban muy compenetradas, pero yo no me sentí excluido en ningún momento.
Abrí, sin tener conciencia de que yo estaba desnudo. Pero la tuve cuando vi a Ana y Luis, completamente vestidos. Ana llevaba puesto el sujetador de un bikini, y una minifalda estampada, con vuelo, que resaltaba el moreno de sus muslos. En la mano, una camisa, que supuse pensaría ponerse más tarde.
Luego noté su boca succionando mis senos, su lengua que los lamía delicadamente, provocándome oleadas de placer que recorrían mi vientre hasta mi húmeda vulva, ansiosa por recibir sus caricias. Y otra vez sus manos, que se deslizaban por el interior de mis muslos, rozando apenas los labios de mi sexo, hinchados al máximo.
Después de su marcha, llené el bloc con bocetos de su rostro, que me había quedado grabado a fuego, en todas las formas posibles: seria, sonriente, visto desde la derecha y la izquierda. Ninguno me satisfacía. Eran sus facciones, desde luego, pero carentes de algo que se me escapaba.
Yo había visto en determinadas playas lugares reservados a los nudistas. Recordé la Playa del Inglés en Gran Canaria. La zona reservada está compuesta por dunas, con una rala vegetación, a un lado y relativamente lejos de la playa propiamente dicha, por la que pasea gente vestida. La mayoría instala una especie de paravientos, que los oculta de las miradas indiscretas. En alguna ocasión, había visto a alguna pareja, ya de más que mediana edad, que se bañaban completamente desnudos, aparentemente ajenos a la expectación que despertaban entre los "vestidos".
Cuando, después de comprobar el número de asiento, estiró los brazos para colocar su pequeña bolsa en el portaequipajes, sus pechos ya de por sí altos y firmes, se elevaron aún más con la postura. Tenía el pelo intensamente negro, como sus grandes ojos, una cara de las de anuncio de cosmético, ya me entienden, y un cuerpo precioso. Cuando se sentó a mi lado, después de dirigirme una sonrisa que me derritió, su falda recogida dejó ver casi la mitad de unos hermosísimos muslos.
Donnar não tem séries publicadas.
Ainda não segue nenhum autor.
Ainda não tem seguidores.
Publicar
O que queres publicar?
Dados sobre a nova série
As séries ou sagas eróticas são um conjunto de contos eróticos que têm um enredo central e são publicados em episódios. Cria o título e uma descrição da tua série; depois, poderás adicionar contos a esta.
Adiciona o título, como se fosse o título de um livro, ao qual depois adicionas capítulos.
Descreve resumidamente o enredo da tua série de contos, como se fosse uma sinopse.
0 / 300
Selecione a série
A carregar séries...
Ainda não criaste nenhuma série. Cria primeiro uma nova série.