Cogiendo con el novio de mamá I
Por la posición en la que esta la cama, ninguno de los dos mira hacia la puerta, y la veía a mi mama gozando de la cogida que le estaba dando Germán.
@austin.aguirre
Austin Aguirre
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Por la posición en la que esta la cama, ninguno de los dos mira hacia la puerta, y la veía a mi mama gozando de la cogida que le estaba dando Germán.
Todo pasaba tan rápido que no entiendo como no fui capaz de irme de ahí. No se si era el morbo de verlo desnudo a mi tío...
Estire mi mano y sentí una enorme bola en su pene... y él la estaba tratando de meter en mi vagina
Ese fue el despertar de mi pasión por el sexo anal… Después de esa tremenda cogida. descubrí un mundo nuevo. Un mundo al cual me había negado sin saber muy bien porque durante tantos años… Pero como las mejores cosas en este mundo, yo también descubrí esta por casualidad… Y no pienso desaprovecharla
Le agarró por sus brazos y la follo muy, muy fuerte. Elena chillaba como una loca, presa del dolor y del placer. Ese anal le estaba matando. Eso era lo que ella quería y lo que su marido no le daba.
Mi ritmo era fuerte, más fuerte de lo que podía aguantar mucho tiempo, por lo que, viendo mi orgasmo muy próximo, sujeté con fuerza las muñecas de Verónica y le di con todas mis fuerzas hasta correrme. Las dos mujeres gritaron a la vez y a la vez, manaron de sus cuerpos sendos chorros
Esta abrió la boca buscando aire. Nunca había sido doblemente penetrada y menos por semejantes pollas. Notaba como dentro de su coño la polla del negro entraba y salía rozando las paredes de su coño, dilatándolo, como nunca nadie lo había hecho
Ese hombre me tenía todo el día excitada, en la piscina, aunque no llevaba casi nada puesto, tuve que desnudarme pues me consumía el calor. Lo vi mirarme de reojo, pero el muy cabrón no hacía nada.
Menuda polla se gastaba, larga, más de veinte centímetros y gorda, tan gorda que su mano, estaba segura, no la abarcaría. Cuando le vio meneársela, se mojó, se mojó mucho y gimió, gimió lo suficientemente alto para hacer que Ángel abriera los ojos y la viera ahí, frente a él.
Ese hombre que me había subyugado desde el primer día que lo vi. Ese hombre con el que jugaba en mi piscina. Ese hombre, ahora me tenía para él, era su juguete, yo que pensé que el juguete era él. Me había puesto en sus rodillas, me había azotado y me había dado uno de los mejores orgasmos
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