Morbo negro...
Historia de cómo el funeral de su actual pareja se puede convertir en la oportunidad ideal para que Carlos disfruté de la hospitalidad de la hija de su difunta mujer...
@AnaSur · España
AnaSur
2 relatos · fantasias eroticas, infidelidades · España
Historia de cómo el funeral de su actual pareja se puede convertir en la oportunidad ideal para que Carlos disfruté de la hospitalidad de la hija de su difunta mujer...
Este relato ya ha sido publicado por mi en otras páginas. Pero creo que para empezar a que me conozcáis por aquí os lo dejo... Es una historia muy cercana a la realidad, que pude vivir en mi viaje de fin de carrera, hace ya un tiempo...
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María se levantó se acercó a mi mesa y se sentó en ella. Me miró fijamente y acercó su cara a la mía, besándome. Está vez yo correspondí, abrí mi boca y enzarcé mi lengua con la suya. María llevó su mano a mi pecho y gimió. Me lo acarició con mucha suavidad pasando la yema de su dedo
Le di la vuelta a la silla y le ordené poner las manos tras el respaldo. Azoté sus pechos hasta tornarlos de un bonito color carmesí. Macarena gemía y me miraba con los ojos saltones. Su sexo destilaba jugos, pues brillaba como una estrella. Alba permanecía callada y sentada en su silla. Acerqué mi
Ángel, necesito que me follés, perdona si te incomodo, sé que ya no soy la mujer que era, pero de verdad lo necesito. Me levanté y la besé tiernamente, ella también se levantó y me llevó a su habitación. Ahí la desnudé y ella me desnudó, agarró con fuerza mi polla y se puso de rodillas.
Me estaba deshaciendo lentamente, mientras un volcán se iba formando desde mi estómago hasta mi sexo. Notaba como una fuerza extraña se apoderaba de mí y como explotaba en mi cabeza, haciendo que de mi sexo brotase un nuevo rio, una cascada interminable que seguro había cubierto a Mariano por entero
Fermín diligente se subió a la mesa, abrió mis piernas dejándome justo sobre la boca de la mujer, escupió en mi culo y lentamente me fue penetrando. La imparable lengua de la mujer hizo la penetración mucho más placentera. Fermín entraba en mi lentamente, saboreando cada milímetro de mi culo
Pon tus pechos en la camilla y abre las piernas. Al oír esto, volví a mojarme entera, ¡qué hombre, qué voz! Hice lo que me dijo, pensando que sería el primero en hacerme mujer.
Creo que hoy te empezaré a contar mi vida. No es nada alegre y divertida, pero así sabrás quién soy y que puedes esperar de mí, aunque tú, has sido muy bueno conmigo.
¿Me ayudarás a afeitarlo?, me excita esa idea. No tengas dudas. Eloísa me acercó mi neceser, donde estaba mi cuchilla y mi espuma de afeitar. Se sentó sobre la silla del salón, colocó una toalla bajo su sexo y acercó su sexo al borde de la silla.
Finalmente, volvió a mi entrada y entró lento muy lento. Creí morir y me deshice en flujo. Noté esa potente polla abrir mis carnes rozando contra mis paredes y llenándome entera. Algo le hizo parar, paró, salió un poco y volvió a entrar, así estuvo un buen rato, volviéndome loca, matándome de placer
Ángel dio la vuelta a la mujer y llevando el consolador a la máxima potencia, se lo acercó al clítoris. La mujer gimió y se apretó contra él, notando su erección entre los cachetes de su culo. Ángel lentamente fue introduciendo el consolador a la máxima potencia dentro de la mujer, está gimió.